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‘Vivo en un mundo muy real’

Jorge Duque, creador de la firma DuqueVélez, asume el reto de participar en Colombiamoda 2014 de la mano de la figura de Eugenia de Montijo y novedosos textiles.

Jorge Duque sentado ante una de sus máquinas de coser, una actividad que practica varias horas al día y que combina con la búsqueda de materiales. / Archivo particular
Jorge Duque sentado ante una de sus máquinas de coser, una actividad que practica varias horas al día y que combina con la búsqueda de materiales. / Archivo particular

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Fue la esposa de Napoleón III, Eugénie o Eugenia —según del lado de la frontera en que se diga su nombre—, quien atrajo la inquisitiva búsqueda de Jorge Duque de una referencia histórica para una nueva colección. “It girl del momento que alcanzó a popularizar la Eau de Cologne Impériale encargada a Guerlain para su casamiento. Fue una movilizadora de la moda en su época”, relata el diseñador.

Las prendas que resultaron para la temporada primavera-verano 2015 fueron agrupadas bajo la marca DuqueVélez tras meses de intenso trabajo en el taller de la firma en Bogotá. Corresponden al arquetipo de mujer que el diseñador concibe, según le dicta la fascinación por un género que es su materia prima para crear. “Mujeres poderosas y resueltas en su independencia. Muy femeninas, fuertes, sensuales y chic”, desgrana él, sentado ante una de sus máquinas de coser. Una actividad que practica varias horas al día y que combina con la búsqueda de materiales, la planeación de su propuesta sobre un muro donde va colgando muestras de telas, el corte sobre patrones y la plancha.

“Esta vez fui armando todo sobre el maniquí (es un Miss Curvy de última generación) y me asustó no haber hecho ajustes sobre cuerpo. Menos mal apareció Carolina”. El diseñador se refiere a Carolina Robayo, cliente asidua de su marca que se prestó para los toques finales que debía dar Jorge Duque a la colección. En verdad, es un riesgo: son prendas de medidas precisas, estudiadas al milímetro, concentradas en el talle, la cintura y la altura de la cadera.

Para Jorge Duque, la perspectiva de presentarse en Colombiamoda 2014 hoy 25 de julio, a las 6.00 p.m., en la pasarela bautizada Matisses by Jorge Duque, resultado de la alianza entre el diseñador y la marca de decoración de interiores, acumula alicientes pues sus últimas colecciones han visto la luz fuera de Colombia, durante cinco temporadas consecutivas en el Palacio de Hierro de la Mercedes Fashion Week que se realiza en el D.F. El público y la prensa especializada en Colombia esperan a este diseñador que acumula premios en su palmarés de más de dos décadas dedicado a coser, si bien su relevancia mediática la obtuvo hace no tanto, tras haber ganado la primera versión del reality Project Runway Latin America en 2010.

“Las siluetas son muy poderosas. Van desde los cortes sartoriales a pantalones de alta fluidez, vestidos y faldas por encima de la rodilla, escotes profundos y controlados, blazers, shorts, hasta vestidos largos. Escogí telas como seda en organza, chiffón, crepé, fibras de rayón, tulle, metal, cuero y textil impregnado de corcho como una propuesta textil posmodernista y tecnológica”, describe Jorge Duque. En cuanto a los colores, el diseñador optó por una paleta caliente que abarca colores como corcho, azafrán, verde esmeralda, naranja, oro y negro. Incluye además estampados de flores que “recuerdan las pinturas que adornaban los palacios barrocos, como las flores del pintor holandés Balthasar van der Ast”, aclara el director creativo de la firma DuqueVélez mientras termina apurado una bola de helado de chocolate.

Las dieciséis tareas pendientes por resolver antes de sentir que la colección está concluida se parecen a los flecos que muestra Jorge Duque antes de finalizar una prenda. La muerte de un amigo cercano ocurrida en simultánea a la febril actividad tuvo al diseñador entre el cementerio y su mesa de corte. Un trayecto drástico para quien resuelve su existencia de manera íntima y risueña. “Regalo casi todo lo que me pongo. Mi relación con la moda es tan profunda como superficial. Entiendo su utilidad y la vivo con pasión, pero no me gusta la moda como algo solemne. Ese es el mundo real”, confiesa.

No se ha dormido casi en el taller-hogar-showroom del diseñador que alguna vez fue fisioterapeuta en Medellín, donde pasó su infancia y adolescencia. En el espacio donde comparte el tiempo con su pareja, el administrador de la marca de moda y fotógrafo, Santiago Escobar; con sus tres asistentes y con Libertad, el perro de andar cansino que recibe a visitas y proveedores en plena escalera, Jorge Duque alista también los múltiples accesorios con los que cuenta esta colección: pectorales, zapatos, cinturones y arneses que son sello reconocible de su estilo. Piezas que dan fe del conocimiento académico que tiene del cuerpo humano —empezando por los huesos— este hombre que, armado con un simple rollo de cinta de enmascarar, elabora moldes para zapatos, botas hasta el muslo y corsés. Por ejemplo, el portentoso bolso que muestra ya producido en Medellín proviene de una de estas estructuras caseras.

Está hecho en gruesa cuerda de poliéster negro y recupera la forma de los canastos de recolección de miel (pieza que incluye además un recipiente en piel de becerro). En un vestido, los nudos que ensamblan la espalda de una armadura galvanizada en metal dorado son producto del conocimiento boy-scout que se adueña del entorno del diseñador.

“Cuando comes bien, te quedas tibiecito y ves todo mejor”, dice el diseñador, agotado tras haber hecho, después de una semana casi sin dormir, los más de cuatrocientos kilómetros que separan Bogotá de Medellín. “Nunca me llegó el tiquete de avión y resolvimos empacar todo en el carro”. Sí, la camioneta roja muestra el rastro del viaje terrestre. Está polvorienta y en el interior ha quedado un perfumero diminuto, quizá desprendido de uno de los cinturones que el diseñador inventó a modo de broche.

Son setenta piezas que compondrán las veintiocho salidas previstas en pasarela. Un vestido elaborado ¡en corcho! seguramente se convertirá en la pieza reina, o por lo menos fetiche para las acariciadoras de la moda. Entallado a la cintura, como le gusta a Jorge Duque, la falda amplia, las mangas ceñidas. Botonería italiana, el pespunte pulido. Por What’s App una seguidora afiebrada de DuqueVélez revela que ha conseguido ingresar a la zona donde cuelgan las prendas, en el famoso “detrás del escenario” de Plaza Mayor, y que compra ya dos de las piezas. “Que me deje por lo menos presentarlas primero en la pasarela”, ríe el diseñador.

El reconocimiento ya no es una novedad: Harper’s Baazar, Elle, Marie-Claire México y América Latina, Moda Reforma de México, Vogue Italia y México registran la evolución constante de este diseñador colombiano que tiene muchas historias por contar todavía.

Santiago Escobar repasa mentalmente las cuentas: han invertido casi treinta millones de pesos en esta nueva colección y el primer deber es, por supuesto, recuperarlos. Una dificultad a la que se enfrenta cada diseñador y que resulta un enigma pendiente.

* Periodista independiente. Creadora del medio digital sobre moda en Colombia www.sentadaensusillaverde.com. Forma parte de los jurados de los Premios Cromos de Moda 2014.


@sillaverde

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