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Música con ingenio

La ceremonia de apertura del encuentro cultural más importante del Pacífico contó con la participación de la Escuela de Folclor del Instituto de Cultura de Cali y las intervenciones de Canalón y Herencia, de Timbiquí.

Nidia Góngora, voz líder del Grupo Canalón, en la  primera noche.  / Nelson Sierra
Nidia Góngora, voz líder del Grupo Canalón, en la primera noche. / Nelson Sierra

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En el Festival Petronio Álvarez el espectáculo está arriba y debajo del escenario. Durante 17 años el fenómeno ha sido el mismo y se traduce en la comunión perfecta entre los artistas y el público. Las primeras notas del encuentro cultural, basado en las manifestaciones tradicionales de la región del Pacífico colombiano, que en esta oportunidad se pudieron escuchar el miércoles en la Unidad Deportiva Panamericana, fueron el preámbulo de lo que serán los cuatro días de competencia creativa, en un combate en franca lid en el que lo único válido es el ingenio para divertir y transmitir emociones.
La música comenzó a despegar antes de que se ocultara el Sol en Cali, una ciudad que ha sido llamada mil veces como la Sucursal del Cielo, pero que por estos días puede ser el firmamento mismo dadas las condiciones autóctonas actuales. La danza expuesta por el Grupo de Folclor, del Instituto de Cultura de Cali, fue un verdadero inspirador para que los asistentes a la primera cita del festival encontraran motivos para sumarse a la danza, al goce y al disfrute con total libertad. Sobre el escenario se podían apreciar vestidos con colores llamativos que se movían al compás de conformaciones instrumentales diversas. Debajo de la tarima, el espectáculo estaba respaldado por la paz y la armonía.
Después de la exhibición de la danza, el turno le correspondió al Grupo Canalón, de Timbiquí, un viejo conocido de los fieles asistentes al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Sus integrantes, jóvenes entre los 20 y 30 años, recrean arrullos, mitos, leyendas y le rinden tributo a Santa Bárbara, patrona de su región. La voz de Nidia Sofía Góngora, una de sus líderes natas, sirvió como hilo conductor para que el grupo, que ha sido ganador de este certamen, hiciera un recorrido por sus temas más representativos. Molino, mi molinete fue la canción escogida para debutar en esta jornada. Le siguieron: La zorra y el perol, Qué pena, Zapateando y Coqueteando, otra de sus creaciones institucionales.
A pesar de la destacada intervención de Canalón, muchos estaban esperando el show central, que estuvo a cargo de Herencia de Timbiquí, colectivo que ostenta trofeos internacionales importantes como la Gaviota de Plata, otorgada por el Festival de la Canción de Viña del Mar, en Chile. Esta agrupación, cuyo primer núcleo data de 2000, salió al escenario a interpretar su tema Amanece, canción coreada y aplaudida por el público asistente.
Herencia de Timbiquí, diestro en continuar con la rumba, demostró por qué había sido escogido como invitado estelar en esta primera jornada musical. El grupo mantuvo arriba el ánimo con canciones como Y qué, Pacífico, Negro y, finalmente, A tu manera. Esta agrupación pasó la página de la primera noche del Festival Petronio Álvarez y dejó la alfombra roja extendida para esta competencia pacífica.

 

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