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Por la emergencia del COVID-19 es inevitable que decenas de miles de negocios cierren; pero aunque una empresa quiebre y esté llena de deudas, todavía tiene valor. Por un lado, está el inventario comercial, esa mercancía que todavía se puede vender. Y por el otro lado está el inventario industrial, todo aquello asociado a su operación: maquinaria, vehículos y hasta el mobiliario. Es decir, en estos tiempos de pandemia también se está poniendo en juego este potencial económico, y dependiendo de cómo se maneje puede ayudar a mitigar los efectos de la pandemia… o agravarlos.
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Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ACOPI), explica que “los inventarios liquidados pueden representar un gran potencial en varias escalas. Aunque se venda a costo, estos recursos ayudan a financiar la liquidación de las empresas, incluso en algunos casos hasta puede salvarlas. Además es una alternativa para pequeños comerciantes de comprar mercancía barata. De hecho, a nivel industrial, en donde hay maquinaria tan costosa se pueden dar grandes oportunidades: ya sea haciendo más competitivas compañías existentes o con el nacimiento de nuevas organizaciones”.
Sin embargo, Quintero alerta que “llevamos tiempo pidiendo los registros de empresas que definitivamente no podrán reabrir, pero no ha sido posible. Yo creo que las cámaras de comercio deberían dar esta información, pues al identificarlas se les puede dar asesoría y acompañamiento. Y guiarlas en la liquidación de inventarios es uno de los puntos con los que se puede intervenir”.
En efecto, no todas las empresas saben qué hacer con su inventario a la hora de la liquidación; en el mejor de los casos tienen contactos suficientes para poder venderlo a un precio preferencial, pero en otros casos se donarán o incluso lo botarán a la basura, pues si la empresa cierra ya no habrá cómo cubrir el costo de almacenamiento.
Portales como Mercado Libre, Linio, OLX o incluso las redes sociales pueden ser una alternativa rápida para este fin, pero no es precisamente su nicho principal y no son tan efectivos para vender grandes lotes. Sin embargo, hay una plataforma colombiana que se especializa en subastar inventarios y también se ha adaptado a las necesidades de la pandemia.
Martha Gómez, gerente general y fundadora del portal Subastas y Comercio, explica que “antes nos especializamos en la venta de inventario industrial (vehículos, maquinaria, etc.), pero por la crisis también abrimos el servicio para subastar inventario comercial. Esta opción no solo es útil para empresas en liquidación, sino también es una herramienta comercial o incluso de salvamento. En las subastas el precio lo determina el mercado, y muchas veces se vende la mercancía por encima del valor que esperaba el cliente. Entonces, nuestro portal también sirve como un nuevo canal de venta por medio de comercio electrónico”.
Gómez agrega que “manejan una comisión de éxito. Es decir, cobramos cuando hay ventas, lo cual nos compromete al éxito del cliente. Además, nosotros nos encargamos de la publicidad del inventario y así el cliente puede dedicarse a su negocio, pues nuestro trabajo es encontrar a los compradores de la mercancía que necesitan vender. Además, tenemos compradores tanto en Colombia como en el exterior, lo que mejora los resultados de la subasta. Hemos visto cómo esta es una opción cada vez más utilizada por las empresas: este año planeábamos crecer 25 %, pero ya vamos en un crecimiento del 100 %. Es decir, el número de usuarios se ha duplicado durante la pandemia”.
La otra cara de la moneda son los compradores, pero son igual de importantes porque puede implicar nuevos negocios y, por ende, generación de empleo. En las subastas de liquidación se puede comprar mercancía e inventario industrial a menos del 50 % de su valor comercial. Lo que no solo implica mejores condiciones a la hora de emprender, sino que también rescata el remanente de valor de las empresas en quiebra.
Según Confecámaras, este año solo renovaron su matrícula mercantil alrededor del 90 % de los registros que se renovaron en 2019 (cuando había más de 1,8 millones de registros) y 50.912 empresas ya han cancelado su matrícula. Entonces, si se logra rescatar una fracción del inventario de estas unidades productivas, habrá un impacto de cientos de miles o incluso de billones de pesos.
De esta manera, los inventarios de empresas en quiebra jugarán un papel crucial: si no se venden habrá una pérdida multimillonaria, pero si se logra liquidar esta mercancía e inventario industrial, se pueden salvar empresas e incluso pueden surgir nuevos negocios durante la pandemia. En tiempos de tanta destrucción por causa de la emergencia del COVID-19, son pieza clave para rescatar valor.