Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las cifras de obesidad en Colombia son alarmantes. El sobrepeso dejó de ser un problema de países industrializados para convertirse en una condición recurrente en casi todo el planeta. En Colombia, sólo una de cada tres personas cumple con el tiempo de actividad física recomendado y esta misma cantidad consume golosinas y dulces diariamente (ver gráficos). Esto, sumado al hecho de que la comida dañina es la más barata y la que más se come, contribuye a agravar el problema.
La obesidad también va acompañada de desinformación. En muchos casos, las personas ni siquiera saben la razón de su sobrepeso. Aunque generalmente el exceso de kilos tiene que ver con una nutrición inadecuada y una vida sedentaria, sus causas son mucho más complejas.
A pesar de los avances científicos, los expertos están seguros de que abordar el problema desde la psicología es supremamente efectivo. Lo que recomiendan es observar qué elementos externos afectan nuestro comportamiento hasta el punto de llevarnos a comer en exceso y a ser menos activos físicamente para tratar de cambiarlos o modificarlos.
Varios estudios recientes han demostrado que precisamente por esto algunos planes para perder peso son más prácticos que otros. En 2003, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos encontró que “la consejería e intervenciones de comportamiento mostraban niveles moderados de pérdida de peso sostenido por un año”.
Luego, en 2005, una investigación publicada en la revista Annals of Internal Medicine analizó cuál de los programas para adelgazar en Estados Unidos ha sido el más efectivo. En el primer puesto estuvo Weight Watchers of America (el cual usa un sistema de monitoreo constante de los pacientes), que durante los dos años del estudio logró que sus miembros mantuvieran una pérdida de peso del 3%.
Junto con los tratamientos de comportamiento, los médicos tratan de entender la ciencia detrás del problema y descubrir las variables que hacen que las personas sean más propensas al sobrepeso. Lo primero con lo que se asocia la obesidad es la grasa. Lo que muchos no saben es que hay varios tipos de grasas y algunas, incluso, son necesarias para mantenerse sano.
Las grasas buenas pueden llegar a mejorar los niveles de colesterol. Estas son las poliinsaturadas (omega-3 y omega-6) y las monoinsaturadas (la canola, el maní y los aceites de oliva). Por otro lado están las grasas malas, que incrementan el colesterol en la sangre. En este grupo están las trans (margarina y otros productos) y las saturadas (carnes, leche entera, yema del huevo).
Junto a las grasas hay otros factores que pueden conducir a que una persona tenga exceso de peso. Por un lado está el funcionamiento del cerebro. Se ha descubierto que además del hipotálamo y el tallo cerebral, la corteza prefrontal y el sistema límbico influyen en las ganas de comer, pues son áreas relacionadas con la sensación de placer y recompensa. Expertos como el endocrinólogo Hernán Yupanquim explican que por eso métodos alternativos como la acupuntura y el yoga funcionan a lo hora de querer bajar de peso. “El centro del apetito y las hormonas que regulan el hambre no están en el estómago sino en el cerebro”.
La genética también tiene su parte en este problema. Se ha encontrado que hay variaciones en más de 20 genes que predisponen a la gordura. Según las investigaciones, no se trata de que una persona nazca genéticamente programada para sufrir de obesidad, sino que hay condiciones externas que activan algunos genes que contribuyen a que se gane peso de forma más rápida.
La complejidad de esta enfermedad es la razón por la que los expertos coinciden en que las soluciones deben ser integrales y provenir de muchos frentes: se necesita el apoyo del Estado, educación y conocimientos científicos que respalden tratamientos realmente efectivos para luchar contra esta epidemia, que hoy afecta a más de 20 millones de colombianos.
Para ver la infografía sobre la dieta de los colombianos.
gsupelano@elespectador
msuarez@elespectador