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“Es tan exacto, que parece que jugara con las manos”, diría alguna vez el técnico argentino César Luis Menoti sobre el samario de cabello rubio frondoso y ensortijado. “No tiene necesidad de correr para jugar”, lo describió Diego Maradona. El Pelusa, quien estaba en las gradas del Monumental de Núñez ese 5 de septiembre de 1993, se paró a aplaudir al volante de las medias recogidas, bastión del 5-0 que le propinó la selección de Francisco Maturana a la de Alfio Basile.
Está grande ya Carlos Alberto El Pibe Valderrama. El pasado 2 de septiembre cumplió 50 años. El cerebro de la selección de Colombia —como lo describe Maturana— dice que extraña esos días de regocijos, por los que es considerado el mejor futbolista de la historia del país.
El Pibe habló con El Espectador. Recordó su paso por el Montpellier y los roces con su técnico Pierre Mosca. Confiesa que la muerte de su amigo y colega Andrés Escobar lo sigue afectando tanto o más que el día que se enteró de su asesinato. El hombre de pocas palabras no tiene dudas de que la selección de Colombia, dirigida por Leonel Álvarez, su Leonel, va a clasificar al Mundial de Brasil 2014.
¿Cómo vio el triunfo de la selección en La Paz?
Estuvo muy bien. Haber ganado en La Paz es histórico, nosotros nunca pudimos antes. Es importante empezar de esa forma. Y me alegro mucho por Leonel, porque consiguió algo duro y jugando muy bien. Nuestra generación sabe lo duro que era sacar puntos allá.
Pero no servirá de nada si no se gana contra Venezuela y Argentina…
Claro. Pero creo que tenemos un gran equipo y podemos buscar las dos victorias. El ambiente es muy positivo, como el de la generación de nosotros, porque la gente está yendo para el mismo lado. Y a los pelaos se les ve la berraquera, se les nota el roce internacional.
¿Ustedes abrieron ese camino?
Sí, claro, con hacha y machete. Decíamos que queríamos ver a nuestros jugadores en el exterior, que pudieran ir a Europa o a otros equipos en el continente. Y me siento orgulloso de haber aportado con un granito de arena para que hoy muchos, o la mayoría, estén afuera. Y, además, son figuras en sus clubes.
¿Qué piensa de que Leonel esté al frente de la selección?
Perfecto. Creo que lo respetan. Él tiene mucha experiencia, es un guerrero que ha estado en dos mundiales. Me acuerdo que me gustaba alborotar el avispero, pero jugaba tranquilo porque él venía detrás a defenderme y a poner orden.
Era una generación muy especial…
Sí, todos teníamos algo especial. Creo que es una generación que se recuerda mucho, que logramos grandes cosas. Me la gocé. Siempre fuimos una familia.
Y hace poco se cumplieron 18 años del 5-0 a Argentina en el Monumental, ¿qué recuerda?
Fue muy lindo. Lo más gracioso es que antes de empezar el juego veo a Faustino Asprilla en el centro de la cancha hablando por celular, era uno de los pocos que tenía. Ya iban a pitar y él hablando en la bomba central. Eso no se le ha visto a ninguno en el mundo. Y bueno, me acuerdo del recibimiento en Bogotá, en el aeropuerto y el estadio. ¡Increíble!
Hay quienes dicen que ese 5-0 le hizo daño al fútbol colombiano…
Sólo los perdedores o envidiosos dicen que el 5-0 cayó mal. ¿Cómo tú vas a decir que te cayó mal un 5-0 a Argentina en el Monumental? Eso fue histórico, la gente en el mundo lo sigue recordando.
¿Le dio duro haber cumplido 50?
No, nada de guayabo. Al contrario, pura alegría. Tengo salud, la gente se portó muy bien conmigo. El teléfono sonó bastante. Es lindo que todavía lo sigan reconociendo a uno, todavía me demuestran mucho cariño en las calles.
¿Alguna vez pensó que fueron irreverentes ciertas jugadas que se arriesgó a ejecutar?
Hay que arriesgar. Tenía la confianza para coger el balón en la circunstancia que fuera. Nunca cambié mi estilo de juego. Todavía sigo jugando así. Para bien o para mal, ese es mi estilo.
¿Cuál fue su mejor socio?
Muchos. Freddy Rincón fue uno. Y si no mira el gol contra Alemania, y contra Argentina fue lo mismo. Nosotros le dábamos alegría a la pelota. Con otros también me entendí muy bien, como Bernardo Redín, Víctor Danilo Pacheco.
Si aún fuera futbolista, ¿jugaría sin espinilleras?
Claro. Eso fue que se pusieron a inventar vainas raras los de la Fifa. El fútbol es muy sencillo: once contra once. No se requieren vainas como esas. Pero si querían evitar lesiones, pienso que no lo lograron. Hay unos que se lesionan haciendo mal un pase. El que es inteligente no se lesiona tan fácilmente.
¿Fracasar en Millonarios, en 1984, le sirvió?
Son épocas que hay que vivir y fue importante. Esa situación me hizo crecer. No estaba en la titular, había jugadores de alto nivel. No sé por qué pasó eso. Sé que no fue por la altura, tal vez por el frío. Pero me fui a otro club y me levanté.
¿También fue duro al principio en Francia?, se decía acá que el técnico Mosca no lo quería…
Sí. La gente estaba muy pendiente. Para esa época era el único que estaba en Europa. Al principio fue duro. Él no me dejaba entrar. Pero poco a poco fui entrando en ritmo. Me dediqué a trabajar y luego salimos campeones con el equipo y jugamos torneo europeo.
Finalmente, ¿sí fue positiva su experiencia en el exterior?
Lo fue. Dejé muchos amigos en los cuatro años que jugué en Europa. No debí irme tan apresuradamente a Colombia. Pero en general, todo bien.
¿A veces no pensaba que lo elogiaban más en otros países que en Colombia?
No lo sé. No me arrepiento de ser colombiano. Vivo orgulloso de ello. En su momento dijeron cosas, pero en general la gente me ha tratado muy bien. Soy feliz y estoy agradecido.
Su familia siempre tuvo que ver con el fútbol, ¿usted era el mejor de todos?
Somos agradecidos de este deporte. Nos dimos a conocer. El mejor de todos era Didí, con quien jugué en el Magdalena. Era un jugador muy completo, tuvo una lesión que lo truncó en su pico más alto. Mis tíos también eran muy buenos. Y recuerdo cuando iba a ver jugar a mi papá. Una familia muy futbolera.
¿Qué es lo más curioso que le ha pasado con su pelo?
Mucha gente excéntrica me ha ofrecido mucha plata para que me lo corte. Para que digan después ‘yo calvié a El Pibe. Nunca lo acepté ni lo haré. En unos años me raparé por mi propia cuenta. Porque todos tienen que ver con mi pelo. Me dicen que llevo un semáforo en la cabeza, porque todo mundo la ve.
¿El afro ayudó a que usted fuera más popular?
No, nada. La gente me conoce por mi fútbol. Hubiera podido tener el pelo largo, corto, rapado o de otros colores. Pero si no juegas bien, no te lo van a reconocer. A mí sí, pero por mi fútbol.
¿Cuáles son los nuevos ‘Pibes’ de Colombia?
Ahora están Giovanni Moreno, James Rodríguez, y los de siempre: Giovanni Hernández y Macnelly Torres. Leonel tiene la oportunidad de elegir a cualquiera. Pero todos somos distintos. Lo importante es que el que juegue nos lleve al Mundial.
¿Qué es lo más feo que vivió en su carrera deportiva?
Sin duda, la muerte de Andrés Escobar. A él lo mataron por jugar al fútbol. Nosotros jugábamos también, pero estamos acá, y sin él. Eso no puede pasar en ninguna parte del mundo y le pasó a él y a nosotros que éramos una familia. Eso no se borra, es una tristeza que jamás me va a pasar. El sentimiento sigue igual.
¿Descarta algún día volver a dirigir?
No. Soy hombre de fútbol. Sí, espero que alguien se interese, no que yo esté detrás pidiendo que me den trabajo. En mi carrera deportiva a mí me contrataron, nunca me ofrecí. Si algún día me proponen, estaré encantado.
O de pronto se anima a meterse en la política como René Higuita…
A mí no me gusta la política. Soy un hombre del fútbol. Pero René escogió su camino y lo apoyo. Así como apoyo al resto de la generación. De igual forma, está ayudando al país y eso es bueno.
¿La ocasión en que más se calentó?
Cuando le mostré un billete a Óscar Julián Ruiz, mientras era técnico del Júnior. Pero no me arrepiento. Nos pitaron un penalti de forma injusta.
¿El gol que más recuerda?
Uno que le hice a René en un clásico Medellín-Nacional. Fue de mitad de cancha y en ese tiempo a El Loco no le hacían muchos goles. Él era muy talentoso, podía fácilmente jugar en cualquier posición. Eso sí, nunca hablamos sobre ese gol, tal vez por respeto.
¿Cuál es la manilla que más le ha durado?
Una que tengo desde 2000. No se ha querido reventar todavía. La compré una vez cuando jugaba en Colorado Rapids. La gente me regala muchas manillas.
¿Haría una novela con su vida?
Ya tengo la oferta. Y si me toca actuar lo hago. Yo me preparo para todo, me adapto a todo.