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El oro tuvo su primera caída semanal en más de dos meses, después de ser golpeado por la escalada de los rendimientos reales, la toma de ganancias y la incertidumbre sobre las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
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El oro pasó de superar los US$2.060 la onza (la semana pasada) a cerrar este viernes en US$1.945 la onza, una pérdida de más de 5%. El primer declive semanal desde el 5 de junio y el mayor desde marzo.
El repunte del oro, que se ha disparado este año a medida que los bancos centrales de todo el mundo tomaron medidas para apuntalar las economías en crisis y los rendimientos reales se volvieron negativos en EE.UU., está encontrando algunas turbulencias con la venta masiva de bonos del Tesoro y un estancamiento en las conversaciones de estímulo de Estados Unidos.
Los datos del viernes mostraron que la recuperación económica de China continuó en julio y la producción industrial de EE.UU. aumentó por tercer mes consecutivo, atenuando aún más el atractivo de los lingotes como refugio.
“La venta que vimos a principios de esta semana fue como quitarle espuma a la especulación” en oro, dijo por teléfono Matthew Weller, jefe global de investigación de mercado de Gain Capital Group LLC.
Incluso con la caída, el oro sigue arriba 28% para el año. Credit Suisse elevó su previsión del precio del oro para el próximo año a US$2.500, ya que prevé una “tormenta perfecta” de factores que empujan los lingotes a un nuevo récord.
El viernes, un informe mostró que la confianza del consumidor de Estados Unidos se mantuvo débil en agosto, a medida que los estadounidenses esperan que el camino sea difícil para una economía que se enfrenta a una pandemia de coronavirus sin control y un desempleo generalizado. Y una reunión esperada entre China y EE.UU. para discutir el progreso en la primera fase de su acuerdo comercial fue pospuesta indefinidamente.