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La selección Sub 20 de fútbol de Colombia volvió a brillar. Ayer le ganó a Francia, en la definición por penaltis, la final del prestigioso torneo Esperanzas de Toulon, ya conquistado en 1999 y 2000.
Pero más allá del significado que tiene lograr un título internacional, lo importante es que el equipo de Eduardo Lara recuperó su identidad de juego de cara al Mundial de la categoría, del que será sede nuestro país desde el 29 de julio próximo.
Sobre todo después del fracaso en el Suramericano de Perú, en febrero pasado, cuando la juvenil clasificó con angustia al hexagonal final y luego terminó en la última posición, sin ganar ningún juego.
“Ni antes éramos los peores ni ahora somos los mejores”, dijo el técnico vallecaucano después de la ceremonia de premiación del torneo que reunió a ocho selecciones juveniles, cuatro de ellas clasificadas para el Mundial de Colombia 2011.
En la primera ronda, el equipo nacional empató con Portugal 1-1, luego goleó 4-1 a Costa de Marfil e igualó 1-1 con Italia. En la semifinal venció 2-1 a México y ayer nuevamente quedó en tablas, esta vez 1-1 con Francia, a la que venció 3-1 en la definición por penaltis.
El balance general: dos triunfos y tres empates. Nueve goles a favor y cinco en contra. La moral en alto y la ilusión de hacer un gran Mundial en casa.
“Eso está claro. Estamos felices por este logro, porque es muy difícil ganar afuera, es complicado, pero hay que tomarlo con tranquilidad. Insisto en que nuestro principal objetivo es el Mundial, ahí es donde queremos brillar y poco a poco estamos llegando al nivel que pretendemos”, agregó Lara, antes de destacar la actitud de sus dirigidos.
“Este es un grupo bueno, así como era el del Suramericano. Hemos ajustado cosas y, sobre todo, mejorado en la parte mental. Estos hombrecitos han dejado todo en la cancha y eso me tiene muy feliz, emocionado”.
Individualmente, el torneo también le deja a Colombia un excelente balance. El talentoso James Rodríguez ratificó que es el patrón del equipo, el hombre de las ideas. A su lado Edwin Cardona se confirmó como alternativa de gol.
El arquero Cristian Bonilla y los defensas Santiago Arias, Héctor Quiñónez, Pedro Franco y Jeison Murillo tuvieron la seguridad que faltó en Perú.
En la mitad, Juan David Cabezas y Didier Moreno formaron una gran pareja de recuperación. Adelante, Luis Fernando Muriel, Andrés Manga Escobar, José Adolfo Valencia y Duván Zapata demostraron que hay alternativas para llegar con peligro al arco contrario.
Y Eduardo Lara volvió a celebrar, a darse cuenta de que va por el camino correcto, que no haberse desesperado tras el fracaso en el Suramericano fue fundamental para llenar de confianza a sus dirigidos y a los directivos que lo respaldaron, cuando medio país pedía su cabeza.
El estratega, sin embargo, tiene claro que lo importante es el Mundial y que no llegar al menos a semifinales, jugando bien, significaría una decepción. Tal vez por eso apenas descansará un par de días antes de regresar al país y se concentrará con sus muchachos en Bogotá, en donde el sábado 30 de julio le dará la revancha a Francia, en el primer partido de la Copa Mundo.