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Regresó a Colombia para atender el llamado de Eduardo Lara, pero la alta fiebre lo obligó a pasar primero por el departamento médico, el cual le detectó paperas y en consecuencia Cristian Harson Bonilla despidió el año 2010 con medicamentos, en casa y lejos de la selección Sub 20.
Recién hasta el miércoles recibió el alta y de inmediato se puso a las órdenes de José María Pazo, entrenador de arqueros de las juveniles, quien destaca del manizaleño “un biotipo impresionante que no le hace perder la forma y así haya estado estos últimos días en reposo, no le cuesta ponerse a punto en pocos entrenamientos”.
Bonilla acepta que así haya sido de forma involuntaria, dio ventaja respecto a Andrés Felipe Mosquera y Juan Sebastián Villate, los otros dos porteros de la convocatoria, aunque confía en lo suyo y sobre todo, “en lo ecuánime que es el ‘profe’ (Lara) porque es una persona que le dice al jugador las cosas como son y sin rodeos”.
Por eso, aparte de darle la bienvenida, el seleccionador nacional juvenil le advirtió que “ahí estaba todavía la oportunidad para mostrar lo que le podía aportar al equipo y que ya dependía de mí si le daba ventaja a los otros arqueros”.
Y sin considerarlo como ventaja, el arquero que debutó profesionalmente con Chicó en 2010, advierte que “ser parte de la base de la Sub 17 que hizo un buen Suramericano y luego llegó a semifinales del Mundial es un punto a favor no sólo para mí o los muchachos sino para este grupo, que tiene muchas ilusiones de pelear por el cupo a Olímpicos en Perú y está trabajando duro para lograrlo”.
No ve en los demás cancerberos rivalidad alguna, sino a “dos magníficas personas que si están en la selección es por algo. Acá no se trata de competir sino de dar lo mejor de cada quien en beneficio de Colombia porque si uno se pone a pensar en lo individual descuida lo colectivo, que es lo más importante”.
Y si algo destaca de la juvenil tricolor, “es el compromiso de todos por ir a pelear el título del Suramericano, ya que si queremos hacer un buen Mundial, debemos empezar por marcar diferencia en nuestra área, donde la exigencia es mucha y para sobresalir debes dejarlo todo en la cancha”.
Indispensable no se siente, pero quiere serlo para Lara, quien siempre se ha distinguido en las menores por jugársela con un arquero para fortalecer procesos, y los ejemplos de Libis Arenas y David Ospina hablan por sí solos. “Ellos marcaron una era y yo quiero hacer lo mismo”, se propone Cristian Bonilla que desde la Sub 17 se apropió del arco nacional y no está dispuesto a cederlo.