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Su ceño fruncido es sello indeleble de una personalidad férrea, pero de aquel tipo de carácter que lo ganó todo con el Barcelona en los 90, quedó aparte de su confirmación como ídolo blaugrana, un español bastante aceptable que lo convierte en un personaje bastante carismático.
Ya las canas asoman y de manera pronunciada en la cabeza de Hristo Stoitchkov, pero su jovialidad permanece intacta, como cuando con la 8 de la selección búlgara se ganó un lugar y, sobre todo, demasiado respeto en el mundo.
A los 44 años, la dirección técnica es lo suyo y la experiencia más reciente en el banquillo fue con el Mamelodi Sundowns, el club más popular de Sudáfrica, por lo que juega de local en este Mundial, donde se abstiene de pronunciar la palabra “favoritos” y más bien prefiere advertir “negras” sorpresas. Es palabra de Hristo.
Conoce el fútbol sudafricano, ¿le alcanza al anfitrión para llegar a octavos?
No lo sé porque le ha correspondido un grupo complicado, pero Sudáfrica es un equipo fuerte que tiene muchas cosas a favor, una de ellas es que juega en casa y generalmente a los anfitriones los protegen un poco más. Asimismo cuenta con dos centrales muy buenos, un juego muy rápido, resuelve en el contragolpe —como lo demostró en el debut— y por la buena contextura de sus jugadores, en el balón parado puede marcar la diferencia.
¿Cuáles son sus favoritos?
En un Mundial no se puede hablar de favoritos, hace daño incluso y creo que más de uno de los llamados a pelear no llegará ni a segunda fase.
¿Para España es ahora o nunca la opción de levantar la Copa?
España ha mejorado en los últimos años por los grandes jugadores que tiene, ya ganó la Eurocopa y demostró que puede. Ahora el reto es mucho mayor y donde otras selecciones también aspiran, como Brasil, Argentina, Italia o Inglaterra, por ejemplo.
¿Algún africano será la sorpresa?
Puede ser, juegan en casa y creo que varios van a dar de qué hablar.
¿Por qué el nivel tan bajo de la mayoría de los primeros partidos?
No han sido tan vistosos, pero no se ha jugado mal del todo y eso tal vez es porque siempre es muy difícil el primer partido, ya que encierra demasiada presión y una derrota empezando complica mucho las posibilidades de avanzar.
¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de los dos mundiales que disputó?
Ambos fueron experiencias maravillosas, pero el del 94 fue muy bueno porque contra todos los pronósticos estuvimos entre las mejores cuatro selecciones del mundo, algo que significó mucho para Bulgaria y que hoy todavía se recuerda mucho.
¿Les habría alcanzado para llegar a la final?
Es difícil decirlo ahora, pero era un gran equipo que derrotó a potencias como Argentina y Alemania y que en esa semifinal le costó con la tradición de Italia, que nos marcó muy rápido y luego se defendió bien.
¿Por qué Bulgaria perdió protagonismo internacional en los últimos años?
Son distintas razones, el cambio de una generación a otra, el manejo interno como tal, en fin, muchas cosas que no conjugaron como antes y que hoy nos tienen en una situación difícil; espero que todo mejore pronto.
¿Ahora como entrenador ve el fútbol de otra manera?
No, en absoluto, simplemente la experiencia que se recogió como jugador uno intenta compartirla ahora con los jugadores, aunque también está la parte de la preparación porque así como debías estar bien físicamente para rendir en la cancha, debes tener las capacidades para permanecer en el banquillo.
¿Dirigir la selección de su país y al Barcelona son los siguientes pasos?
Por supuesto, eso es lo que quiero, pero sólo el tiempo lo dirá, ojalá se puedan dar porque sería un gran orgullo.