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A poco más de dos meses para que suene el pitazo inicial del Mundial de Fútbol de Suráfrica 2010, el miedo se está apoderando de muchos de los jugadores que participarán en el cita deportiva más importante del año, pues las lesiones amenazan con dejarlos fuera de la gran cita deportiva del año.
El martes pasado fue el inglés Wayne Rooney, quien se lesionó en el partido que su equipo, el Manchester United, jugó en Munich ante el Bayern, por la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa.
Y el miércoles la mala suerte tocó al español Cesc Fábregas y al francés William Gallas, en el duelo entre el Arsenal inglés y el Barcelona, en el que ambos sufrieron traumas que los dejarán algún tiempo fuera de las canchas.
Rooney estará convaleciente durante tres semanas mientras se recupera de un ligamento del tobillo derecho, según lo confirmó ayer el técnico Alex Ferguson. “La nación puede volver a respirar. Estamos aliviados, pudo haber sido peor”, dijo el estratega a los periodistas.
Cesc, por su parte, tiene una pequeña fisura en el peroné de la pierna derecha que previsiblemente lo apartará del campo durante lo que queda de la temporada, aunque la gravedad apenas se determinará el lunes.
Gallas, entre tanto, tiene un desgarre en el gemelo de la pierna izquierda y tendrá que trabajar mucho para recuperarse antes del 11 de junio, cuando comienza el mundial.