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Una decisión que pone en jaque a las deportistas que también quieren ser madres.
La estrella se va, su sucesora se toma un respiro. Esta es la situación que vivirá la WNBA la próxima temporada, la última de la superestrella Lisa Leslie, y en la que Candance Parker, su reemplazante y jugadora más valiosa en su primera temporada, la jovencita que ya era una estrella antes de llegar, será madre por primera vez.
Terremoto en la WNBA, dicen algunos. Sólo tiemblan las Sparks, el equipo que comparte Staples Center con los Lakers y donde juegan ambas, dicen otros.
“Es realmente difícil compaginar el equipo con mi familia”, reconocía la gran Lisa Leslie ante la prensa de Los Ángeles cuando anunció su despedida casi entre lágrimas a principios de febrero. La jugadora, campeona olímpica en Atlanta 96, ya tuvo que tomarse una temporada sabática cuando dio a luz a su hija, hace 19 meses.
Su adiós no es inmediato, pues jugará esta temporada (empieza en junio, cuando acaban la NBA) como gran despedida a los aficionados. Pero el mazazo está ahí. La WNBA nació hace más de una década, replicando el modelo masculino, beneficiándose de su organización, de importantes contratos televisivos y de su capacidad de crear estrellas. Y Lisa Leslie, que está ahí desde el principio, es una de las grandes.
Y es que Leslie, la chica que jugaba como un chico, la primera que hizo un mate, es una pívot zurda que tira con la derecha, anota —tiene un récord de 101 puntos en un partido, recordó Cooper—, defiende y tiene un lanzamiento casi imposible de defender. Una mujer competitiva al máximo, que fuera de la cancha podría ser modelo, profesión con la que ha flirteado.
Siguiendo sus pasos con fuerza venía Candance Parker, que es igual o mejor, y también muy mediática, inclusive la han comparado con Michael Jordan. Y sólo tiene 22 años. Pero también tomará un receso para dedicarse a la maternidad.
Esta es una situación común a la que se tienen que enfrentar las mujeres deportistas. Uno de los casos más sonados fue el de la ex atleta cubana Ana Fidelia Quirot, quien después de sufrir graves quemaduras en buena parte de su cuerpo tras un accidente casero, fue múltiple campeona mundial y cuando aún en 2000 era una deportista de élite, decidió retirarse para ser madre. Y ahora lo es y ella misma dice que ahora es más feliz que cuando era atleta.
Igual pasó en 2007 con la tenista belga Kim Clijsters, quien a sus 24 años abandonó la competencia, porque prefirió el camino de la maternidad que el de su profesión. Se fue siendo Top 10.