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Con el mismo desprecio con el que en Colombia miramos a la selección de fútbol de Haití, el mundo ha tratado a ese país, el más pobre de Latinoamérica y uno de los más deprimidos del planeta.
Por eso resulta curioso que un antioqueño, de 63 años de edad, esté feliz dirigiendo el equipo nacional haitiano y que califique su vida en la capital, Puerto Príncipe, como “una experiencia maravillosa”.
Se trata de Jairo Ríos, un técnico nacido en Medellín, a quien el destino le puso en frente un reto inmenso. “Todo entrenador sueña con dirigir a un gran club europeo o a una poderosa selección nacional. Contar con una amplia nómina de jugadores y con los recursos económicos suficientes para trabajar con comodidad y pelear títulos, pero a mí me tocó llegar a un país muy pobre, sin infraestructura ni cultura futbolística, con pocos jugadores y escaso apoyo económico. Sin embargo, me siento feliz y agradecido porque es un reto espectacular”, dice el estratega paisa, quien ya lleva tres décadas sentado en los banquillos.
“Soy amante del fútbol desde que tengo memoria. Comencé como entrenador en un equipo que se llamaba Betavideo Rioclaro, que hizo historia en el balompié aficionado de Medellín. Durante 17 años manejé el área deportiva de la empresa Leonisa y dirigí varias selecciones Antioquia y todas las categorías del Independiente Medellín”, resume Ríos, quien se radicó en Estados Unidos en 2003 y fue, al lado de Francisco Maturana, uno de los gestores de la Asociación Colombiana de Entrenadores.
En el estado de la Florida creó la escuela de fútbol Orlando F.C., cuya supervisión alterna con sus funciones como entrenador.
“Después estuve trabajando en Honduras. Allá dirigí cuatro equipos de primera división (Vida, Marathon, Victoria y Real España), pero regresé a Estados Unidos”, explica el estratega, quien hace seis meses ni siquiera imaginaba la oportunidad que se le presentaría.
Le llegó una selección
En octubre pasado el empresario colombiano Miguel Trujillo, quien tiene muy buenos contactos en Centroamérica y el Caribe, le comentó sobre una posibilidad de ir a Haití. A Ríos la idea le sonó de inmediato, pues conocía muy bien a los jugadores de ese país. “En la Florida hay como un millón de haitianos y tienen equipos en todos los torneos regionales que se organizan allí. De hecho ya había dirigido a varios, así que me llamaba la atención el reto”, cuenta.
Y el 1° de noviembre el técnico colombiano ya estaba en Puerto Príncipe con las mismas ganas e ilusiones con las que por allá a finales de los 70 se sentó por primera vez en un banquillo.
“A todo el que viene a Haití la vida le cambia”, asegura el antioqueño, quien ha convertido en posibilidades todos los contratiempos que ha enfrentado.
“Es un país muy pobre, en el que sin embargo tienen una inmensa pasión por el fútbol, eso es algo que une a la población y la identifica como nación”, dice emocionado antes de contar que “la gente tiene solamente dos horas de agua y de luz eléctrica
al día, cocina con carbón. No hay empleo y la producción es muy escasa, así que vive sobre todo de las remesas de familiares que viven en Estados Unidos”.
También carece de escenarios, así que él realiza su trabajo en el estadio nacional, una cancha sintética acondicionada por la Fifa y con capacidad para 10 mil personas. “Acá los jugadores practican en las calles o en potreros, muchos de ellos sin implementos adecuados”, dice Ríos, que en tres meses ha dirigido cuatro partidos.
Su estreno fue el 1-1 ante Surinam, en el último juego de la eliminatoria al Mundial de 2010. Después, en la Copa del Caribe, logró vencer 1-0 a Cuba, perdió 3-2 con Guadalupe e igualó 1-1 con Antigua.
“Aquí hay jugadores muy buenos, fuertes, rápidos, habilidosos y con buena técnica, pero no tienen cultura táctica. Salen a atacar como locos y se olvidan de defender, no tienen equilibrio”, explica el técnico colombiano, quien ha tenido inmensos problemas para comunicar sus ideas e implementar sus conceptos futbolísticos.
“El idioma ha sido una limitante tremenda. Yo medio hablo inglés, pero acá hablan es una mezcla de inglés y francés con el dialecto nativo, algo así como patúa”, asegura Ríos, quien reconoce que en ese sentido su asistente, el vallecaucano Jairo Ossa, y el preparador físico, que es un africano, han sido de gran ayuda. “Ya tenemos unas 50 ó 60 frases de fútbol y con ésas nos defendemos”, explica.
Con respecto al amistoso de el miércoles ante Colombia en Pereira, el técnico dice que “el objetivo es ser un rival exigente para el equipo del profesor Eduardo Lara, hacerlo correr y moverse. La gente cree que no estamos calificados para enfrentar a Colombia, pero queremos demostrar lo contrario, el objetivo es poco a poco ganarnos el respeto de los demás seleccionados. Nosotros jugamos sistema zonal, con dos línea de cuatro y dos delanteros. Tenemos un estilo rápido y vertical, porque esa es la naturaleza de nuestros futbolistas”.
Ríos es un hombre de retos y por eso el hecho de no haber firmado contrato con la Federación haitiana no ha sido un problema. “Eso lo estamos negociando, ellos están contentos con nuestro trabajo, aunque aquí siempre predominaron las escuelas francesa e inglesa, pero estamos de acuerdo con hacer un proyecto a mediano y largo plazo. Ya está programado un partido en marzo, contra Irán, y otro en mayo, ante Jamaica. Luego haremos unos en Nueva York, antes de la Copa de Oro”, señala el entrenador, quien mantiene contactos con Francisco Maturana y Reinaldo Rueda, quienes al frente de Trinidad y Tobago y Honduras, respectivamente, completan la tripleta de estrategas nacionales en esa región.
Colombia ya está en Pereira
La mayoría de los 22 jugadores convocados por el técnico Eduardo Lara se presentaron ayer a la concentración de la selección de Colombia en Pereira para el partido que jugará mañana, desde las 8;00 p.m., contra el combinado de Haití.
A primera hora el grupo realizó un leve trabajo de recuperación a cargo del médico Héctor Fabio Cruz y el preparador físico Rodrigo Larrahondo y por la tarde practicó en el estadio Hernán Ramírez Villegas.
El lunes se pusieron a la venta las boletas para el partido en Sirpollo, la Estación Terpel del Parque Olaya Herrera y las taquillas del estadio. Los precios son: Norte $ 5.000; Sol $ 8.000; Sombra $15.000; Preferencia General $ 20.000 y Preferencia Numerada $ 30.000.