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Los países en vía de desarrollo son los más afectados con el consumo de tabaco, pues la tasa de mortalidad por esta adicción deja un saldo anual de un millón de muertes convirtiéndose así en un problema de salud pública que conlleva a contraer múltiples enfermedades como cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, estómago, pulmón y páncreas.
Los países desarrollados como Estados Unidos, Escocia, Irlanda e Italia, ya han implementado tácticas para disminuir el consumo de cigarrillo en la sociedad y han reducido en un 40 por ciento las muertes a causa del tabaco. Estados Unidos, siendo uno de los países que ha disminuido la mortalidad en ese sentido, todavía presenta más muertes por cáncer de pulmón que por cáncer de mama.
Las políticas que ha generado la OMS a nivel mundial se establecen en un “Convenio Marco para el control del tabaco”. Esas tácticas se centran en monitorear la epidemia de consumo y así mismo, las estrategias que implementa cada país para su control.
Según un estudio de la OMS hecho en 2006, alrededor de 100 mil jóvenes en el mundo empiezan a fumar antes de los 18 años. En Colombia, el 30 por ciento de la población fumadora es menor de edad. “Se puede decir que un joven es fumador si ha fumado en el último mes, pues un menor de edad es físicamente inestable y su organismo no actúa como el de una persona mayor, entonces no importa si lo hace todos los días o cada 15” explica Adriana Blanco, miembro de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
De la misma forma, Blanco asegura que los gobiernos están obligados a proteger la salud, por lo tanto, “si todos los países no empiezan desde ya a generar acciones efectivas que reduzcan el consumo, para el 2030 morirán 8.3 millones y en todo el siglo XXI habrán muerto 1000 millones de personas en todo el mundo” dijo.