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El esplendor del Valle de la Luna

En medio del desierto aparece uno de los destinos más hermosos de Chile.

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Para llegar a San Pedro de Atacama tomamos el vuelo desde Bogotá a Santiago de Chile en un Boeing 767 de LAN. A bordo, cada viajero cuenta con un moderno sistema de películas, televisión, videojuegos y música para seleccionar a gusto personal en la pantalla individual, algo que hace que el vuelo de seis horas deje de ser tedioso y se convierta en una corta estadía en el aire.

Santiago es una moderna ciudad que por una parte acoge a Neruda y su amada, y por otra ofrece los ya famosos “café con piernas”. La gastronomía es otra tentación inevitable y más si está acompañada por uno de sus deliciosos vinos. Las machas, cholgas, choritos, erizo, centolla y toda clase de mariscos que por tierras colombianas nunca hemos visto, son solo una parte de la extensa cocina austral, que es una combinación entre la gastronomía mapuche y la cocina española.

De camino a San Pedro de Atacama tomamos un vuelo interno de LAN que en dos horas nos deja en Calama, pueblo conocido porque en sus cercanías se encuentra la mina de cobre más grande del mundo. Durante el recorrido somos privilegiados y observamos en pleno desierto el atardecer más amarillo, más naranja, más rojo, más violeta y hermoso que hayamos visto.

A San Pedro llegamos de noche y no podemos apreciar aún el oasis en el desierto que realmente es este pequeño pueblito del norte de Chile, a 45km de la frontera con Bolivia. El hotel Tierra Atacama es un lugar mágico. Respetando la naturaleza, cuenta con todas las comodidades y es calificado dentro de los diez mejores del mundo por la famosa Condé Nast Traveler, goza de un paisaje majestuoso entre el desierto, la cordillera de los Andes, su infinidad de volcanes y la cordillera del Salar.

Para iniciar nuestra experiencia en San Pedro, visitamos el Valle de la Luna, en donde se encuentra la Cruz que se erigió después de la visita del papa Juan Pablo Segundo en 1987. Aquí ya podemos empezar a apreciar la cordillera del Salar. De allí una caminata por el Valle de La Muerte es algo que no nos podemos perder aunque quedemos llenos de arena hasta las orejas.

Algunos de los sitios para visitar en San Pedro es el pueblo de Toconao y el Salar de Atacama, al que recomendamos ir antes del atardecer, para ver su majestuosidad, así como los flamingos que se encuentran en este parque. ¡Ah!, y por si fuera poco los géiser de Tatio son algo del otro mundo. Allí hay que ir muy bien abrigados porque están ubicados a 4.500 metros de altura sobre el nivel del mar. La salida es a la madrugada. Al llegar y después de quedar atónitos ante la grandeza de la naturaleza que permite que de sus entrañas brote una fuente de agua para que los mortales quedemos boquiabiertos, los guías del hotel que nos acompañan sacan un espectacular desayuno con champaña incluida que nos deja aún más maravillados.

Para quienes no quieren o no pueden subir a los géiser, el paseo en bicicleta hasta San Pedro es muy agradable. Allí se encuentra el museo del pueblo y una feria artesanal para recorrer, además de simpáticos restaurantes, cafecitos y lugares muy particulares en donde degustar un buen pisco o uno de sus aromáticos y sabrosos vinos chilenos. Regresamos a Santiago, aunque nuestro corazón queda completamente enamorado de este lugar en donde convergen todas las energías positivas del universo. De vuelta a la gran ciudad, tenemos la oportunidad de visitar dos reconocidos viñedos del Valle de Colchagua, el Clos Apalta, que produce el mejor vino de Chile recientemente premiado como tal, y la viña Vieu Mannet. No podemos partir del Valle de Colchagua sin visitar el Museo de Santa Cruz y su hotel, reconocido por su exquisita cocina y por la reciente apertura del casino que no tiene que envidiar a cualquiera de una gran ciudad… sencillamente fascinante.

Además de los sitios ya conocidos por los turistas de nuestro país, Chile tiene infinidad de posibilidades para pasar unas vacaciones inolvidables. Empezando por el desierto de Atacama y siguiendo con lugares como Punta Arenas, las Torres del Paime, Pucón, La Patagonia o Isla de Pascua, por mencionar sólo algunos de estos hermosos destinos.

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