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A los más veteranos seguidores del fútbol colombiano, el nombre Alfonso “Petizo” Núñez les suena. La razón, este hombre fue uno de los refuerzos argentinos del Once Caldas hace 45 años. Tras su paso por el balompié, el menudo jugador decidió establecerse en Manizales, donde se casó y formó su familia.
Para no desligarse de su tierra natal, Alfonso mantuvo dos de sus pasiones: escuchar tango y preparar deliciosas carnes. Así lo hizo por décadas, hasta cuando a una de sus hijas se le ocurrió que esa sazón para preparar alimentos podría convertirse en la base de un negocio.
Así empezó a surgir Chuletas “Petizo” Núñez, bajo la iniciativa de Aída Inés Núñez, quien en su camino se encontró con Ramiro Yepes, que le dio el impulso definitivo a la naciente microempresa. La historia se desarrolló en la última década y mientras la pequeña firma daba sus primeros pasos, Aída y Ramiro decidieron casarse.
“Esta aventura se inició en los sesenta con la llegada del jugador argentino Alfonso Núñez Pérez. Hace seis años su hija Aída Inés Núñez, hoy mi esposa, retomó comercialmente el producto. En 2005 yo entro al negocio y me dedico a la comercialización aumentando la clientela. Luego participamos en el premio Destapa Futuro de Bavaria, empresa a la que le debemos todo; salimos ganadores y con esos recursos legalizamos la compañía”, explica un entusiasmado Ramiro.
Los primeros frutos
Además de ser socios en la empresa, este par de esposos empezó a buscar alternativas de financiación para sacar adelante el proyecto. En 2006 se encontraron con Destapa Futuro, el programa que adelanta Bavaria con el fin de darles capital a los principales proyectos de emprendimiento del país.
Junto a otros 59 nuevos empresarios, Ramiro Yepes recibió de la multinacional una partida para formalizar su compañía. En su caso le correspondieron 32 millones de pesos que invirtieron en “maquinaria, registros, insumos, adecuaciones y la puesta en marcha de todo el proceso productivo”.
Esa cadena productiva consistió en elaborar chuletas de res, pescado, pollo y cerdo, con la misma fórmula que siempre utilizó “Petizo” Núñez para preparar sus milanesas argentinas.
El mercado empezó a crecer y en Manizales y sus alrededores los productos se comenzaron a vender bien. Pero Aidé y Ramiro sentían que aún podían hacer mucho más y no se conformaron con los empleos directos que generaron. En su proceso de inscripción a Destapa Futuro ya habían visionado la idea de contribuir con el desarrollo de población vulnerable, tal y como lo exigía el concurso.
En su caso seleccionaron a las madres cabeza de hogar de la zona rural de Manizales. De esta manera llegaron a un grupo de mujeres de la vereda El Bajo Tablazo, un sector que se ubica en las afueras de la capital caldense, cerca de la antigua vía que comunica con Chinchiná.
Apoyos
En ese propósito contaron con la contribución de la Alcaldía de Manizales, mediante la Oficina de Desarrollo Social. Reunieron a las madres y les propusieron hacer empresa. Chuletas ponía los insumos principales, la Administración Municipal el sitio y capacitaciones en el manejo y la preparación de alimentos.
De esta manera surgió el proceso mediante el cual todos los recortes de carnes de res, pollo, pescado y cerdo que sobraban de las chuletas “Petizo” Núñez pasaban a manos de las madres cabeza de hogar de El Bajo Tablazo, quienes contaban con la asesoría de una ingeniera de alimentos y una trabajadora social para desarrollar su trabajo.
“La Alcaldía de Manizales les brinda asistencia técnica a estas mujeres, les damos charlas de capacitación para manipulación de alimentos, para su procesamiento. También se les entregan bases en costos y otros temas relacionados con el empresarismo”, argumenta Carolina Moreno, la ingeniera de alimentos que acompaña el proceso.
El laboratorio de la Unidad Tecnológica de Alimentos (UTA), que utilizan los estudiantes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad de Caldas, se convirtió en el lugar de trabajo para las madres. Allí empezaron a convertir los trozos de carne y sus deseos de salir adelante en nuggets de pollo, hamburguesas de pescado y chorizos de res y cerdo.
“Es de valorar que don Ramiro nos regale esa carne para trabajar, cuando él podría venderla a buenos precios. Por eso nosotros le estamos muy agradecidas”, resalta Sandra Orozco Quintero, una joven de 26 años que en poco tiempo espera dar a luz a Madeleine, su primera hija.
Sandra es habitante de El Bajo Tablazo e ingresó al programa después de una visita de técnicos de la Alcaldía de Manizales que llegaron a la vereda para regalar gallinas y enseñar cómo las comunidades pueden producir sus propios alimentos.
Ella se unió a su madre, Magnolia Quintero, de 56 años, quien está preparando estos alimentos desde febrero del año pasado, cuando oficialmente empezó a operar el proyecto.
Para Sandra, Magnolia y otras mujeres de Manizales, los chorizos, las hamburguesas y los nuggets se convirtieron en su fuente de ingresos. Entre sus familiares y conocidos empezaron a crear toda una red de clientes que les compran sus productos cada vez que los fabrican.
A este canal de distribución se sumó la invitación a ferias empresariales, en una ciudad donde el emprendimiento ha tomado fuerza tras la crisis del café y gracias a los casi 30 mil estudiantes universitarios que la habitan.
Internacionalización
La mejoría en las condiciones de vida de este grupo de mujeres traspasó las fronteras. Fue así como recientemente los coordinadores del programa Destapa Futuro de Bavaria recibieron una petición del Premio Internacional de Dubai sobre Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida para inscribir una empresa que se ajustara a esas condiciones.
Dadas las características de Chuletas “Petizo” Núñez, el programa de emprendimiento de la cervecera decidió inscribirla en representación de Colombia. Voceros de Destapa Futuro insisten en que esta microempresa reúne todas las condiciones para participar en el programa, por su clara vocación de responsabilidad social, lo que se demostró con la aceptación por parte de los organizadores.
El galardón internacional nació en 1995, durante la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Hábitat II), como un medio que permitiera identificar lo que funciona en relación con la mejora de las condiciones de vida de forma sostenible. Además de la ONU, el Municipio de Dubai, capital de Emiratos Árabes Unidos, apoya el premio.
En la edición de 2008, el Premio Dubai entregará un certificado, un trofeo y 30.000 mil dólares para cada una de las 12 organizaciones premiadas, que pueden ser municipalidades, organizaciones no gubernamentales, agencias bilaterales, instituciones académicas y el sector privado, que evidencien impacto positivo en el mejoramiento de las condiciones de vida de sus comunidades (Ver los ganadores de 2006).
Para Ramiro y su gente, el haber sido aceptados como nominados al premio ya es todo un acontecimiento. En octubre del presente año se entregará el reconocimiento y él aspira a recibir el Premio Dubai. Si los acontecimientos no se desarrollan de esa manera, igual continuará empeñado en su labor de retribuir a la sociedad por el buen comportamiento de su negocio.
Desde el comienzo ha tenido claro que el tema de la responsabilidad social no es exclusivo de los grandes empresarios y que cada quien desde su actividad puede generar bienestar a la comunidad. Mientras tanto, continúa trabajando por hacer de las Chuletas “Petizo” Núñez una empresa que vaya más allá de las montañas caldenses y que sus productos se consuman en buena parte del país.
Asimismo, pretende que el programa con las madres cabeza de hogar incluya a otras mujeres de la zona rural de Manizales.
Todos quienes giran alrededor de la empresa buscan los mismos objetivos, convencidos de que la buena sazón más una dosis de responsabilidad social son una excelente receta para salir adelante, en los negocios y en la vida en general.
Por ahora, Sandra Orozco continuará dando lo mejor de sí en la microempresa, para que en el momento en el que nazca su hija Madeleine pueda ofrecerle buenas condiciones de vida.
Los ganadores del Premio Dubai en 2006
Cada dos años, la Municipalidad de Dubai y la Agencia Hábitat de las Naciones Unidas entregan el Premio Dubai Sobre Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida. En su última edición, en 2006, el premio se les otorgó a 12 programas de igual número de países.
Entre los ganadores se encuentra la Fundación Hocol, del Huila, por su programa de participación ciudadana en la Comuna 10 de Neiva.
Los otros ganadores fueron: la Academia Internacional de Mujeres (Holanda), Red Joven de Ciudadanía (Brasil), Hábitats (Vietnam), Programa de Manejo de Basura (Perú), Foro Ciudadano (España) y Villa de la Esperanza (Ruanda).
Asimismo obtuvieron el galardón el Proyecto de Economía Sostenible (Filipinas), Trabajo para la Restauración (Palestina), Programa Barriada (India), Programa San Nicodemo para Niños de la Calle (Camerún) y Equipo de 1.200 mujeres para la limpieza (Burkina Faso).
Al igual que en la anterior edición, en 2008 se premiarán 10 Buenas Prácticas y 2 en la categoría Transferencias de Buenas Prácticas. Este galardón busca detectar, reconocer, difundir y realzar el grado de conciencia acerca de los logros sostenibles de experiencias innovadoras que hayan mejorado las condiciones de vida de las comunidades donde se insertan.
Las inscripciones para participar se vencieron el pasado 30 de abril y las participantes deben demostrar un impacto positivo y tangible en la vida de las personas, asociación entre dos o más actores,
sostenibilidad del proyecto, entre otros aspectos.