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Sergio Luis Henao, por una victoria memorable

Como en el Dauphine Liberé de 1984 Sergio Luis Henao quiere repetir en el País Vasco la hazaña de Martín Ramírez.

Sergio Luis Henao, nuevo líder de la Vuelta al País Vasco. Foto: EFE
Sergio Luis Henao, nuevo líder de la Vuelta al País Vasco. Foto: EFE

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Quienes hemos vivido de cerca las hazañas de nuestros ciclistas en Europa sentimos que este sábado se repite lo que ocurrió hace 32 años en el Dauphiné Liberé que ganó, casi en forma milagrosa, Martín Ramírez, que el diario deportivo L’Equipe proclamó como “La Victoria Imposible”.

Entonces, ante la negativa de Pilas Varta de asistir, porque La Vuelta a Colombia había dejado a su equipo en el tope de preparación, no hubo otra alternativa que llamar a los corredores de La Gran Vía ya que el patrón del Tour, Félix Levitán, amenazó con eliminarlos de la primera carrera del mundo si los colombiano no iban a la prueba alpina. Miguel Angel Bermúdez apenas pudo recoger a seis (las demás escuadras llevaban 9) a los que les dijo que “iban a una carrerita que podían ganar con una pata porque tenía mucha montaña”, que se fueron sin bicicletas, sin uniforme, sin médico ni masajista al mando de Marcos Ravelo. Y los colombianos volvieron flecos la clasificación cuando llegaron los ascensos, encabezados por Pacho Rodríguez, que le tomó más de cuatro minutos al gran favorito, Bernard Hinault.

Pero sucedió algo muy raro, demasiado extraño, porque a dos días del final, en la etapa reina, casi de salida se retiró Pacho, alegando un intenso dolor de rodillas. En un comentario que apareció en La Ruta del Escarabajo, firmado por Gianni in Testa, se dice: “ Me acuerdo (en aquella época no se supo la razón) del retiro de Pacho Rodríguez, aparentemente por una lesión que fingió en una rodilla, y que le valió ser borrado del mapa ciclístico de Colombia …. Nunca pudo correr ni hacer parte de las gestas de Café de Colombia ni Postobón….” Alguien le hizo una mala jugada al ingenuo corredor para que cambiara la gloria de una victoria en una competencia en la que estaban los diez mejores del mundo por unos dólares, muy pocos por cierto.

Tras el retiro de Pacho Hinault salió como un loco en una jornada infernal de viento, lluvia y nieve y se fundió en el último ascenso para dejar a Martín Ramírez como líder, con 39 segundos de ventaja sobre el bretón. Y aquí viene el parecido con lo que vivirá hoy Sergio Luis pues en una contra reloj final deberá defender su camiseta ante Alberto Contador, que está a seis segundos, Thibaut Pinot a 10, Joaquim Rodríguez a 12, y hasta Nairo, quien está más lejos, a 38.

Cualquier cosa puede pasar por los pocos segundos que separan a los cuatro primeros y hasta Nairo podría meterse en la pelea ya que el trayecto es un serrucho con subidas cortas pero complicadas. Pero hay confianza en las huestes del Sky porque Henao ayer se vio muy fuerte, le llegó rápidamente a Contador cuando atacó y así mismo lo superó en la meta. Además la camiseta de líder empuja y en la meta lo estarán esperando sus familiares que quieren vivir de cerca su momento de gloria. Henao, subcampeón del año pasado sale a repetir lo de Martín en los Alpes franceses cuando defendió con bravura su ventaja y ganó por cinco segundos.

Lo más importante de lo que está ocurriendo en las pruebas del viejo mundo este año es el gran momento que vive el ciclismo nacional pues en las competencias en las que han participado los Escarabajos han sido protagonistas de primera línea. Además ya nadie puede decir que los colombianos únicamente se muestran en las jornadas de gran montaña pues por primera vez tenemos un embalador, Fernando Gaviria, que se puede medir de igual a igual con los reyes del “sprint” de Europa.

Creo finalmente que hay que hacer justicia con un hombre que fue pieza clave para conseguir los frutos que hoy están cosechando los ciclistas colombianos, Saulo Barrera, quien murió hace unos días en Bucaramanga sin que en los diarios apareciera siquiera una corta nota. En 1983 Miguel Angel Bermúdez le presentó el proyecto de la participación colombiana en el Tour de Francia a siete grandes empresas que debían invertir cinco millones de dólares cada una, entre las que estaban Postobón y Bavaria, que consideraron una utopía el proyecto. Saulo, entonces presidente de Pilas Varta, asumió el reto de “La Conquista de Europa” y todos los costos, más de 35 millones de dólares, y con ello nos permitió a los colombianos el poder vivir centenares de victorias, gestas casi imposibles, derrotas gloriosas. Sin Saulo Barrera hubiera sido muy distinta la historia. Paz en su tumba para este gran señor y gran amigo. Un soñador que lo arriesgó todo en un momento crucial de nuestro ciclismo y triunfó. Y fue él quien me confirmó, a finales de 1984, lo que había ocurrido con Pacho en el Dauphiné.

 

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