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Hoyer se mostró escéptico sobre la posibilidad de que la Cámara de representantes del Congreso de Estados Unidos apruebe en 2008 algún tratado de libre comercio de los que ha firmado su gobierno con varios países y opinó que forzar el debate del acuerdo con Colombia, como lo planea el gobierno, "sería inútil a menos que se crea que va a ser aprobado".
"Si el acuerdo con Colombia o cualquier otro país va a se aprobado este año es, yo diría, dudoso", afirmó Hoyer poniendo en el limbo la esperanza del presidente George W. Bush de que los tratados con Colombia, Panamá y Corea del Sur sean aprobados antes de concluir su gobierno dentro de 12 meses.
La representante comercial estadounidense Susan Schwab, principal asesora comercial de Bush, había dicho poco antes del comentario de Hoyer que el envío unilateral del acuerdo colombiano al Congreso para forzar su debate era "una opción, pero no una opción preferida".
Schwab dijo que preferiría un acuerdo bipartidista a una presión del ejecutivo al Congreso.
"Es evidente que nuestra estrategia hacia el acuerdo con Colombia es trabajar juntamente con los líderes del Congreso para asegurarnos que tenga una votación bipartidista oportuna", dijo en una rueda de prensa.
Hoyer agregó que Bush puede pedir que el tratado colombiano sea incluido en la agenda legislativa "porque el presidente tiene la autoridad para hacerlo".
"El reloj empezaría a correr, pero no creo que eso sea útil a menos que se crea que va a ser aprobado", agregó.
El congresista explicó además que sostuvo una reunión con Schwab el lunes por la noche coincidiendo con el mensaje sobre el estado de la nación que Bush pronunció desde el Congreso.
"Continuamos teniendo una gran preocupación sobre Colombia. El sindicalismo organizado en ese país sigue teniendo un antecedente atroz", concluyó.
Bush quiere que demócratas expliquen exigencias sobre Colombia
El gobierno del presidente George W. Bush expresó su frustración por las trabas de la oposición demócrata al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia y pidió que aclare sus exigencias para ratificarlo.
Durante un encuentro con la prensa, la representante de Comercio Exterior de EE.UU., Susan Schwab, se quejó de que muchos legisladores "se han mostrado renuentes o incapaces de definir" las medidas que debe adoptar el Gobierno colombiano para combatir la impunidad y la violencia contra líderes sindicalistas.
"Puedes establecer metas realistas, pero difíciles. Puedes establecer metas tan extremas que son completamente imposibles de cumplir. Y puedes establecer metas, y seguir cambiándolas", lamentó Schwab, al criticar las tácticas de la oposición demócrata para impedir la votación del TLC con Colombia.
Schwab hizo esas declaraciones un día después de que el presidente Bush instó al Congreso a que apruebe con celeridad los pactos comerciales con Colombia, Panamá y Corea del Sur, que languidecen en el Legislativo debido a desacuerdos entre demócratas y republicanos.
Durante su último discurso sobre el "Estado de la Unión" , Bush advirtió al Legislativo que un rechazo del TLC con Colombia fortalecerá a quienes promueven un "falso populismo" en la región.
Colombia "es una nación amiga de Estados Unidos que lucha contra la violencia, el terror y el narcotráfico", afirmó Bush, para quien los acuerdos, como los comerciales, "también tienen que ver con nuestros intereses estratégicos".
La oposición demócrata, presionada por los sindicatos del país, considera que Bogotá no ha hecho lo suficiente por castigar a los responsables de asesinatos de sindicalistas y hacer respetar los derechos humanos y laborales en ese país.
Por el contrario, la Casa Blanca defiende enérgicamente los esfuerzos del Gobierno de Uribe, y elogia en particular los resultados de su política de seguridad democrática.
Pese a que el TLC no cuenta aún con los votos necesarios para su ratificación, Schwab dejó entrever nuevamente que el Ejecutivo podría enviar el proyecto de ley al Congreso para forzar una votación definitiva del pacto.
Schwab se mostró confiada de que, al final, los legisladores cederán a las presiones porque "no creo que los líderes del Congreso quieran verse en una posición de negarle ese voto a Colombia. Colombia merece un voto", insistió la representante de Comercio Exterior.
Si la Casa Blanca envía el proyecto para la puesta en marcha del TLC al Congreso -una táctica que conlleva riesgos políticos, según observadores-, los legisladores tendrían entonces un plazo de 90 días para rechazar o aprobarlo.
La ley comercial de EE.UU. establece que el Congreso solo puede aprobar, o rechazar, un pacto de comercio exterior sin hacer ninguna modificación.
Por su parte, Tom Casey, un portavoz del Departamento de Estado reiteró la posición del Gobierno de Washington de que el TLC con Colombia es "muy importante para el futuro de ambos países".
Casey recordó que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, encabezó una delegación de congresistas estadounidenses la semana pasada a Medellín para impulsar el TLC.
Ese grupo de congresistas tendrá un importante poder decisión en torno a cuándo podría someterse a votación el pacto comercial, dijo Casey.