
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Marco Alemán se desempeña como el director de la división de derechos de patentes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la máxima autoridad mundial en este tema. El colombiano es uno de los ocho candidatos para asumir la dirección general del organismo, una candidatura que el Gobierno colombiano apoya e impulsa activamente.
Fuentes del sector lo reconocen como un funcionario con gran experiencia tanto en negociaciones multilaterales, plenas en diplomacia y sutilezas, como con la redacción técnica de los documentos que construyen los consensos de la OMPI.
Alemán estuvo ampliamente involucrado en la creación de la decisión 486 de la Comunidad Andina, uno de los documentos de mayor jerarquía que nos rigen en materia de derecho de autor y propiedad intelectual (PI), entre otros asuntos multilaterales.
Sobre las posibilidades de llegar a la cima de la OMPI, Alemán asegura estar “muy ilusionado, porque es una oportunidad enorme para Colombia y América Latina. Es un estímulo para la creatividad y la innovación. Sabemos que en el país estos temas son prioridad. Que un colombiano llegue a dirigir la OMPI coincide con estas prioridades. Para mí es, sin duda, una aspiración en la que no hubiera podido pensar hace unos años. Y me encuentro muy satisfecho de pensar que puedo estar en una candidatura como esa”.
¿Cuáles son las principales tensiones en temas de propiedad intelectual y derecho de autor?
Hay varios temas que son de vital relevancia, por ejemplo, el de la responsabilidad de los intermediarios de internet. Es importante considerar que la gestión de los derechos de PI en internet crea oportunidades y plantea desafíos, constituyendo un entorno muy competitivo donde el valor de las transacciones, tanto autorizadas como no, aumenta constantemente. Ello ha generado un debate relativo a las cuestiones jurídicas de los intermediarios de internet, en tanto que son proveedores de los servicios que facilitan el intercambio de información. La mayoría de las jurisdicciones comparten el principio de que los intermediarios no son responsables de la infracción indirecta si no tienen conocimiento de la infracción directa; es decir, disposiciones de salvaguarda que eximen de responsabilidad a los proveedores de servicios cuando demuestran su neutralidad o pasividad. Las normas que rigen la actuación de los intermediarios están en proceso de concreción y uniformidad a escala mundial.
¿Hoy por hoy, cuáles son las prioridades de la agenda en la OMPI?
Las economías, cada vez más basadas en el conocimiento, requieren de un buen sistema de PI para poder prosperar. En este contexto, la OMPI juega un papel importante en el apoyo de los países y en la identificación de elementos que ellos necesitarán para tener éxito, gracias a sus innovaciones y creatividad. Servir de epicentro para el diálogo y la investigación en asuntos de propiedad intelectual es indispensable para las funciones de la OMPI como creador de marcos normativos y garante de la arquitectura global de los sistemas de PI. Con el fin de mantener y poner al día los 26 tratados que administra la OMPI —incluyendo los Registros Internacionales—, la colaboración de los países miembros es indispensable. Con el objetivo de mantenerse al día con el desarrollo tecnológico y su impacto sobre nuestras culturas y nuestra sociedad, los órganos deliberativos y normativos de la OMPI deberán trabajar de manera decidida y eficaz. Para ello, dos condiciones son necesarias: las discusiones normativas no podrán durar por décadas, ya que de otra forma los resultados una vez alcanzados serán irrelevantes. De otra parte, la construcción de confianza es indispensable para lograr el consenso que se requiere para poder avanzar.
La agenda normativa actual de la OMPI incluye temas tan complejos como el desarrollo internacional del sistema internacional de patentes, discusiones que se llevan a cabo en el Comité Permanente del Derecho de Patentes (SCP); un tratado sobre los requisitos formales y algunos temas de procedimiento en materia de diseños industriales, el denominado Tratado del Derecho de Diseños (DLT); las discusiones sobre la protección a los organismos de radiodifusión, en el Comité Permanente del Derecho de Autor (SCCR); los trabajos sobre la protección de las expresiones culturales tradicionales, los conocimientos tradicionales y aquellos relacionados con recursos genéticos, en el Comité Intergubernamental que se ocupa de estos asuntos, entre otros.
Lea también: ¿Se podría hablar de usos justos en derecho de autor en Colombia?
¿Si llega a ocupar la dirección de la Organización, cuáles son sus prioridades?
Con motivo de mi candidatura para director general de la OMPI, mi visión se basa en los siguientes cinco pilares. Posicionar la OMPI: le daremos un enfoque organizativo y operativo más moderno, en aras de reforzar nuestra posición de liderazgo en la comunidad de PI. Conocimiento y experiencia para un multilateralismo inclusivo: serviremos de epicentro para el diálogo y la investigación en materia de PI. Lo anterior es fundamental para la misión de administradora del sistema jurídico internacional de la PI y fuente de conocimientos en la materia. Eficiencia en los servicios: alinearemos los servicios de los Registros Internacionales, y los de las plataformas y bases de datos, con las necesidades de nuestros usuarios. La PI para beneficio de todos: reforzaremos la estrategia de la asistencia técnica, atendiendo las necesidades de los países que todavía no han experimentado los efectos positivos que la propiedad intelectual puede tener en sus objetivos económicos y de desarrollo social, y diseñaremos programas para apoyar a sectores puntuales, entre otros, las industrias culturales, los inventores y las pymes. Un equipo ágil con capacidad de innovar: ajustaremos nuestro equipo para enfrentar los retos de nuestro tiempo, la cuarta revolución industrial, los retos globales del cambio climático, salud y pobreza. El equipo necesita identificarse con nuestra misión y con la diversidad de los Estados miembros y de las partes interesadas a las que servimos.
¿Qué rol tiene una tecnología como la inteligencia artificial en los mundos de la propiedad intelectual y el derecho de autor?
Todos observamos cómo el mundo está rápidamente cambiando a nuestro alrededor, sin realmente entender el impacto que esto tendrá sobre la innovación, los esfuerzos de emprendimiento o creativos, el sistema de propiedad intelectual o sobre la manera de hacer negocios. Para que la OMPI pueda continuar siendo relevante, tendrá que ser suficientemente ágil para lograr beneficiarse de esos cambios dramáticos a los que se enfrenta. Estando a las puertas de la cuarta revolución industrial, tiene la opción de recibirla o de arriesgarse a volverse irrelevante. La OMPI continuará integrando tecnologías como la inteligencia artificial de forma estratégica en sus actividades, y en paralelo, hay que hacer cada día más comprensible el impacto de estas tecnologías en el sistema de PI.
Así como nosotros, distintos sectores se cuestionan sobre cómo estos cambios los van a afectar. Es necesario apoyar a los países miembros y otros actores, con el objetivo de anticipar y reaccionar a cambios importantes que afectan la PI, ofreciendo orientación en cuanto a las mejores estrategias. Además, es imperativo adaptar nuestros servicios —de los cuales dependen millones de usuarios— para asegurarse de que sigan siendo rentables y fiables. Esto requerirá la renovada colaboración entre los países miembros y un compromiso mayor con los usuarios. Finalmente, será necesaria una mayor cooperación para que el sistema de PI alcance su potencial en términos de progreso y permita a las economías prosperar.
En este momento, la OMPI ha preparado un documento de trabajo y una lista de cuestiones relativas a las repercusiones de la inteligencia artificial en las políticas sobre propiedad intelectual. Actualmente, nos encontramos en una consulta abierta, en la que se invitó a los Estados miembros y demás partes interesadas a formular comentarios y sugerencias sobre el mencionado documento de trabajo, el cual se refiere a la inteligencia artificial en los campos de la propiedad industrial y el derecho de autor.
Desde el tema regulatorio, institucional y privado, ¿qué se puede hacer para crecer en patentes?
Creo que hay varios elementos importantes. Las patentes son un indicador de éxito en las políticas de innovación. Ahora, hablamos de políticas de innovación acertadas, pero estas van acompañadas de esfuerzos en investigación y desarrollo; temas que son costosos, vale aclarar.
Cuando se hace desde el sector público, el mayor esfuerzo en investigación y desarrollo normalmente va acompañado del mayor número de resultados protegibles por propiedad intelectual y ahí las patentes suben, con ese origen público. Ahora, el sector privado es el líder en investigación y desarrollo en algunas jurisdicciones, como Estados Unidos, Israel o Corea del Sur. La pregunta entonces es ¿cómo tenemos un sector privado más motivado con la investigación y el desarrollo? Hay varios elementos para promover estos temas, como los incentivos fiscales, que le digan al innovador “tome riesgos, porque de todas formas cuenta con beneficios fiscales”. Y luego, desde el marco regulatorio, la norma debe responder a estas políticas: porque usted puede hacer todos esos esfuerzos, pero si la norma pone el foco sobre las exclusiones a la patentabilidad, pues hay una desconexión allí. Al igual que sucede si el trámite de la patente se hace difícil o inflexible.
Y luego hay pequeños desarrollos, proyectos que se pueden realizar país por país. En Colombia hay dos ejemplos, liderados por entidades del Gobierno, que han sido muy exitosos en mejorar las cifras de patentamiento. Uno es un proyecto de un fondo liderado por Colciencias para financiar los costos relativos al patentamiento internacional, que es clave para nuestros inventores para que sus patentes tengan un peso global. Del otro lado, en la Superintendencia de Industria y Comercio se implementó hace unos años un proyecto de apoyo a inventores sin recursos y estos obtienen servicios pro-bono de expertos en patentes, tanto en Colombia como en el exterior. Estos son ejemplo de acciones efectivas de Gobierno para mejorar estas cifras.
En un mundo en el que hay casi una desconfianza generalizada por las instituciones, incluyendo las supranacionales, ¿por qué es importante seguirle apostando al tema de propiedad intelectual y derecho de autor en una escala global, como lo hace la OMPI?
El uso de la PI se encuentra altamente concentrado y todavía hoy ciertos países no le sacan todos los beneficios posibles. Numerosos países no logran identificar los efectos positivos que el sistema de PI podría brindarles para el logro de sus objetivos sociales y económicos. La OMPI podría ayudar a que los países miembros llenen ese vacío. Hoy en día, por más que brindamos asistencia, nuestros esfuerzos no siempre producen resultados significativos. Estoy convencido de que programas efectivos que facilitarían el acceso a los derechos de PI y su explotación para el progreso, deberían tener en cuenta de una parte, las ventajas aportadas por el sistema de PI y de la otra, los desafíos a los cuales los países miembros se enfrentan.
Con el fin de maximizar las ventajas, es necesario agrandar nuestros acuerdos de colaboración. Tenemos que alinear nuestro sistema de registro y servicios, con sus necesidades presentes y futuras de los usuarios. Eso requiere del desarrollo de herramientas que consideren une gran variedad de intereses, desde los artistas individuales o inventores, hasta instituciones públicas o desde pequeños negocios, hasta grandes empresas. Nuestras herramientas y servicios deberían apoyar oficinas de todo tamaño, desde las de talla más pequeñas, hasta las más grandes.