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Los carteles electrónicos de las estaciones de subte y los letreros de la avenida 9 de Julio, traza principal de la Ciudad de Buenos Aires, amanecieron con una leyenda: “No te vayas, Lio”. Y la frase se transformó en un hashtag que fue trending topic a nivel mundial. Incluso el presidente de la Nación, Mauricio Macri, publicó un mensaje en su cuenta de Twitter y hasta habló con el mejor jugador del planeta. Argentina entera pidió la vuelta de Lionel Messi en la última semana. También se organizó una concentración en el Obelisco, el emblema del centro porteño, que reunió 500 personas. Bajo un diluvio bíblico, vestidos de celeste y blanco, se manifestó por la Pulga.
El país está convulsionado por la renuncia de Messi, anunciada una hora y media después de otra derrota ante Chile. Y es lógica la preocupación. La selección albiceleste es un equipo terrenal sin su máxima figura. Y nadie puede garantizar la clasificación al Mundial. Sin embargo, y de acuerdo con la información a la que accedió El Espectador, los argentinos no deben alarmarse y los rivales deben empezar a inquietarse. El portazo que pegó el crack en Nueva Jersey no es definitivo. Y, a más tardar el año que viene, volverá a vestirse la 10 albiceleste.
“Está dolido. Se siente culpable porque falló el penal. Justo él. Por eso decidió alejarse”, cuentan en el entorno de Messi, que está de vacaciones en Bahamas, lejos del ruido que produjo la explosión de su desencanto en Estados Unidos. Y deslizan que podría tomarse un año sabático para volver en 2017, renovado de energías. No tiene pensado jugar ninguno de los seis partidos que restan en el año calendario de la selección para las eliminatorias al Mundial de Rusia: Uruguay y Venezuela en septiembre, Paraguay y Perú en octubre, y Brasil y Colombia en noviembre. ¿Y si Argentina no consigue resultados positivos en los primeros dos partidos? Nadie descarta que vuelva antes, como hizo Diego Maradona, quien después de dejar al equipo nacional con el dolor de haber perdido la final de Italia-90, regresó como el salvador en el repechaje con Australia. Eso sí, Messi ya le avisó a su círculo íntimo que no se perderá el Mundial de Rusia.
Todo estaba pensado
¿Por qué, entonces, momentáneamente le dijo adiós a la selección? Sus más cercanos allegados aseguran que la decisión que comunicó tras el partido no fue antojadiza. Por el contrario, la maduró en la concentración y tuvo que ver con un aspecto estrictamente deportivo. Perder una tercera final consecutiva con la selección de la que es símbolo y líder hizo jirones su orgullo. Y pese a que tiene una colección de títulos en su palmarés y cinco Balones de Oro es su casa de Pedrealbes, fue la cara de la derrota con Alemania en 2014 y frente a Chile en 2015 y 2016.
“Ustedes quédense tranquilos que yo me voy a hacer cargo de esta derrota”, les dijo a sus atribulados compañeros en el vestuario, después de secarse esas lágrimas que mostró sobre el verde césped del estadio Met Life cuando Francisco Silva clavó el último penal de la serie en el arco de Sergio Romero. Y Messi disparó: “La selección terminó para mí”. ¿Y qué hubiera pasado si Argentina ganaba en la definición desde los doce pasos y se quitaba la espina de 23 años sin títulos? El capitán no iba a renunciar, pero tenía pensado disparar contra la Asociación del Fútbol Argentino, como había deslizado previamente al duelo con la roja en la Copa América.
Messi arrastraba broncas con la AFA porque está sumida en una grave crisis institucional. Acostumbrado a viajar como rockstar, se tuvo que adaptar a esperas en los hoteles y demoras en los aeropuertos. El presidente Luis Segura estuvo en Estados Unidos, pero debió regresar de apuro antes de la final porque está procesado en una causa que investiga el desvío de fondos del programa Fútbol Para Todos. Hoy dejará su cargo porque una Comisión Normalizadora de FIFA tomará el control de Viamonte.
Otra de las situaciones que fastidian a Lionel Messi tiene que ver con el incumplimiento de la AFA en materia económica. Les deben a los futbolistas un amistoso contra Guatemala, al que el fenómeno del Barcelona viajó porque su presencia genera un plus, y ya pasaron dos años. Además pagaron tarde los viáticos. Está claro que Lio no vive de la selección. De hecho, acaba de recibir un incremento en su contrato (pasará de ganar 28 a 40 millones de euros por temporada), pero molestan las formas.
Y hay más. Su relación con Gerardo Martino es cordial. Sin embargo, hay disconformidad con el cuerpo técnico. Al margen de que no le gustó la apuesta táctica, entre los jugadores se quejan por la planificación. El plantel quería entrenarse por la tarde y la mayoría de las veces los movimientos se realizaban por la mañana. Muchos consideran, por otro lado, que los trabajos específicos del profe Elbio Paolorosso son anticuados.
Ni siquiera es posible aventurar si el Tata continuará en el banco cuando Messi regrese a la selección nacional. Cuestionado por haber perdido dos finales, todavía no pudo armar la sub-23 que disputará los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Hasta tuvo que postergar una semana el inicio de la preparación. ¿Hará “la gran Bielsa” y dará un paso al costado después de la cita en Brasil o se irá antes, también producto de la debacle de la AFA? ¿Y qué hará el resto de los jugadores, muchos de ellos amigos de Messi? Hubo rumores de renuncias masivas. Pero nadie se manifestó públicamente. De todos modos, sólo importa que siga Messi.