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Cuando miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios sobrepasaron las vallas y trataron de dispersar a los familiares que protagonizaban los disturbios, una mujer que estaba a un lado de la Vía 40, cerca de la cárcel Modelo de Barranquilla, se llevó las manos a los pómulos y angustiada comenzó a gritar que estaba desesperada, que quería saber si su hijo era una de las víctimas fatales. Tenía el rostro alterado, hacía unos minutos estaba tranquila, pero no aguantó más y estalló de repente.
A las afueras del establecimiento carcelario esta escena se repitió cientos de veces, hasta después del mediodía de ayer, cuando funcionarios del Inpec dieron a conocer los nombres de los 10 reclusos que murieron incinerados.
Sunaisi Chiquillo visitó cuatro hospitales antes de llegar a la cárcel Modelo. Buscaba a su primo hermano Freddy Flórez, pero hasta aquel entonces no había encontrado una sola respuesta y temía que fuera uno de los muertos.
La ‘caldera’ que evidenció el grave problema de hacinamiento que se presenta en las cárceles del país se trasladó a las afueras de la Modelo, en donde algunos familiares de los reos tiraron piedras y encendieron llantas. Estaban angustiados por el destino de sus seres queridos.
Cada vez que Idalides Barros —nombre de la mujer que tenía acceso al establecimiento carcelario— salía de la Modelo con una nueva lista de heridos, un gentío corría a donde ella estaba y sin espabilar, con la expresión del pánico en su rostro, esperaba a que la morena de voz aguda mencionara el nombre de sus familiares, y entonces, en ese momento, suspirar.
Pero entre el tumulto, una señora corpulenta de pelo ensortijado y desordenado supo que su hijo murió incinerado entre los barrotes del centro carcelario. La angustia que desde bien temprano la mantuvo intranquila terminó cuando preguntó por Johanys Zapata Carrillo —su hijo— en una de las mesas que fueron instaladas a las afueras de la Modelo. Entonces, como si la vida se le desvaneciera, rompió en llanto. Intentaba mantenerse en pie por sí sola, pero el dolor fue más intenso.
“A mí hijo me lo mataron. Él iba a salir de aquí en febrero, pero me lo mataron allá dentro”, dice Roquelina Zapata, madre del joven de 22 años que tenía un año y seis meses de estar preso en la Modelo y que hasta la fecha no se le había hecho un juicio.
Luis Alfonso de Alba Villarreal, Alexánder Barros Suárez, Deivis Sebastián Chang Mercado, Álvaro Javier Urieles Urieles, Adolfo Enrique de la Vega Camargo, Rolfis González Polo, Rafael Antonio Padilla Jiménez, José Luis Méyer Ávila y Edgardo Luis Cervantes Crespo fueron las otras víctimas fatales.