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“Hay que hacer camino al cantar”

“Jamón del medio” y “Pura sangre” son los discos más recientes del artista argentino. Antes de su participación en el Festival Estéreo Picnic, se atrevió a analizarlos.

Andrés Calamaro asegura que si pudiera retroceder el tiempo, hubiera visitado mucho antes Colombia y este país sería uno de sus objetivos vitales. /Cortesía Warner Music
Andrés Calamaro asegura que si pudiera retroceder el tiempo, hubiera visitado mucho antes Colombia y este país sería uno de sus objetivos vitales. /Cortesía Warner Music

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Dos nuevos trabajos presentados en simultánea, y ambos nacen del “Bohemio Tour”, ¿por qué esperar hasta ese álbum para lanzar un registro en vivo, y no haberlo hecho con “La lengua popular” u “On the rock”?

No sé por qué no presentamos más discos en vivo, hace años que toco con músicos talentosos y bien podríamos haber publicado antes. No recuerdo quién pensó que era buen momento para preparar discos en vivo. Primero editamos imágenes del Pura sangre para la televisión. Más adelante, progresamos con el concierto completo del Hipódromo de Buenos Aires y finalmente escuchamos más repertorio grabado para complementar esta iniciativa.

En una época en que los artistas buscan hacer retoques a sus presentaciones en vivo, ¿por qué usted decide conservar el sonido natural de un directo en “Pura sangre”?

Quizás arreglamos algún detalle de guitarra en una de las canciones, creo que agregamos unas cuerdas acústicas; es posible que hayamos arreglado algún teclado en Pura sangre, porque teníamos problemas de afinación y voltaje con el órgano antiguo. Pero yo no fui al estudio nunca, ni una sola vez. Entre otras cosas porque estábamos en distintos países. Hice responsable a los ingenieros que mezclaron, Ángel Martos (Jamón del medio) y Adrián Bilbao (Pura sangre).

En “Jamón del medio” se percibe la esencia de su nueva banda y además incluyó un saxo artesanal colombiano… ¿Qué le han aportado estos nuevos músicos a su sonido y por qué agregar este instrumento en el formato?

Este disco es pura banda, respetamos un repertorio pero nuestro deseo es ofrecer verdaderos recitales de rock grupal con poderíos instrumentales. Primero improvisamos con una gaita hembra y después cambiamos por el saxo artesanal que compré en Manizales. No puedo dominar los sonidos del saxo artesanal y eso le da un aire un tanto free.

En “Estadio Azteca” usted comienza cantando una estrofa de “Los ejes de mi carreta” e incluye una frase del poeta José Hernández. Con estas referencias, ¿a qué suenan los ejes de su carreta?

Hay que abrir huella sonora, hay que hacer camino al cantar. En otros términos, me gusta cómo suenan los ejes desengrasados de mi carreta. El amor al canto no siempre es incondicional, en mi caso se renueva con las buenas sensaciones en el escenario, nuestra inspiración. Buscando el “duende” según lo define Federico García Lorca. Ese componente inexplicable que canta por su cuenta. Que aparece y puede aparecer.

“Jamón del medio”, la canción, se siente en este disco como una descarga de sonidos y fusiones instrumentales, ¿qué significado tuvo esta “jam session” en vivo en Madrid?

Improvisar en estos registros está dentro de la naturaleza de esta cuadrilla de músicos. Al principio nos inspiramos en una histórica aparición de Miles Davis en un festival de rock. Las improvisaciones son siempre diferentes y no responden a un patrón que hayamos ensayado. La de Jamón del medio, que oportunamente le da título al álbum, la grabamos en Madrid y tiene más teclados que otras anteriores que hicimos al estilo del funk.

¿De dónde viene el nombre “Pura sangre” y qué relación tiene el arte del disco con lo que fue su anterior álbum, “Bohemio”?

El artista es el mismo, el grandioso Dr. Alderete. Al principio consideramos el repertorio grabado en el Hipódromo de Buenos Aires. En ese contexto, Pura sangre es un título apropiado, casi textual. Después empezamos a sumar imágenes y grabaciones de más sitios de la gira y pensé en buscar otro nombre más panamericano. Interpreto la ilustración de Alderete como la búsqueda simbólica de otra sangre, como metáfora del sacrificio o del espíritu. La sangre herida por las espinas de unas rosas o un alambre de púas, la sangre que ofrece el matador en la suerte suprema.

Bogotá hizo parte importante del DVD y del CD de esta producción, ¿qué les imprimió esta ciudad a canciones tocadas en vivo como “Me estás atrapando otra vez”, “Mi gin tonic” y “La libertad”?

El año pasado colgamos un video muy bueno grabado en Bogotá durante el Día Internacional de la Mujer. El productor titular del disco eligió buenas interpretaciones y más variedad para Pura sangre, mientras que Vicente Linares dirigió y editó las imágenes con talento. Ninguna de las tres canciones las habíamos tocado en el Hipódromo y hacen que el repertorio sea más profundo.

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¿Siente alguna responsabilidad especial por ser un artista consagrado, transgresor de generaciones y querido en Latinoamérica?

Sí es una responsabilidad. Según el folclorista Atahualpa Yupanqui: “La (tierra) música te señala para tu sacrificio, no para tu vanidad”. Y a semejante artista, por todo lo que representa para la argentinidad y la conciencia de todos los pueblos, no se le discute. En otros términos, es un honor viajar lejos para cantar, que nos reciban como a hermanos y nos despidan como héroes.

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En este momento de la vida, cuando saca un nuevo disco, ¿aún piensa en la respuesta del público y en la opinión de la crítica?

Aunque no lo piense, espero una buena reacción del público y la crítica. A veces terminamos una grabación y ya no pensamos más en el disco, pero siempre que grabamos creemos que estamos haciendo un disco importante, que merece recomendarse. En algún momento del proceso hay que pensar que es posible hacer historia con lo que estamos haciendo.

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¿Cuándo volveremos a tener un disco de Andrés Calamaro con tangos y una presentación suya en este formato (ojalá en Colombia)?

Me gustaría mucho hacer eso. Me encantaría preparar un repertorio de tangos para cantar en Colombia. Espero que no sea lo último que haga en esta vida. Medellín sería un último concierto cargado de simbolismos, haría blindar los aeroparques. Estoy muy agradecido por la forma en que Colombia ama el tango y respeta mi interpretación no ortodoxa.

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Su participación en el Festival Estéreo Picnic ha sido una muy buena noticia para los asistentes a este evento, ¿cuál es su expectativa frente a este evento masivo que arranca mañana?Cuando finalmente llegamos para tocar en Colombia, fue extraordinario. Tengo y no tengo palabras para describir aquello. Nos estaban esperando y no lo sabíamos. Tocamos en Cali, Medellín y Bogotá con una ambiente realmente impresionante. Si pudiera retroceder en el tiempo, hubiera visitado Colombia mucho antes, hubiese sido mi objetivo vital. Ahora pienso disfrutar igual que ustedes de este evento.

Andrés Calamaro en el Festival Estéreo Picnic, sábado 14 de marzo, 11:30 p.m. Información y boletería: 5936300 y www.tuboleta.com.

jpiedrahita@elespectador.com

 

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