
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La rueda de prensa que ofreció el estratega español Juan Manuel Lillo resultó mucho más intensa e interesante incluso que el partido que Millonarios y Boyacá Chicó igualaron 1-1 en El Campín.
Del juego se habló poco. Curiosamente, esta vez las declaraciones del técnico no giraron en torno a lo que hizo su equipo en la cancha, sino a la difícil coyuntura que vive el conjunto embajador desde las contrataciones hasta lo relativo a la dirigencia.
Y es que desde la retórica, el español es brillante. Sus ruedas de prensa, en muchos casos, son inolvidables. A veces resulta más pedagógico y entretenido lo que expresa en este tipo de espacios.
Esta vez el entrenador no calló nada: descalificó las críticas a Braulio Nóbrega —delantero que había llegado la semana pasada para firmar con Millonarios, pero que por sus antecedentes personales no fue tenido en cuenta—, confesó el poco presupuesto que tiene el club para contratar refuerzos, reveló los nombres de otros futbolistas que intentaron fichar y se mostró tranquilo con el juego de su equipo.
Aunque comenzó hablando del partido ante el Chicó y valoró el juego colectivo del equipo y la posesión de pelota, luego se despachó contra las constantes críticas y rumores que se han venido presentando dentro de la institución capitalina.
“Acá tenemos que traer refuerzos con las tres bes: buenos, bonitos y baratos. Es bueno que entiendan, porque hay que decir la verdad, que tenemos que buscar primero lo barato y bueno, lo más bueno de lo barato. Cuando parecía que teníamos listo a Raúl Ruiz Díaz, no teníamos dinero. Luego fuimos a buscar a Ismael Blanco, cuando parecía que… y no había dinero. Ahí fue cuando apareció Braulio, que era bueno y barato, pero resulta que tenía que ser bonito’”, expresó Lillo, y sobre el fichaje del delantero español agregó: “Ahora toca pedirles el certificado penal a los jugadores que vengan. ¡Hasta a mí! Como dicen: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. El inmoral he sido yo por haber querido traer a Braulio. Me han tratado de inmoral, soy un mal tipo por haber querido traerlo. Pero hay algo que sí quiero remarcar y es que no quiero que esta camiseta se la ponga cualquiera”.
Al final, Lillo se refirió a las lesiones y a las dificultades que ha tenido el equipo para darles oportunidades a sus divisiones menores: “Quedan un montón de cosas por construir para fomentar a esos jugadores, que en algún momento tienen que encontrar el entorno para surgir. Además, las lesiones de Ómar Vásquez, Fernando Uribe, Yúber Asprilla y Rafael Robayo nos han afectado en lo futbolístico”.