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Kelvin Teo, un alumno de la Escuela de Negocios de Harvard que creó una startup basada en la web para préstamos entre pares como parte de su plan de estudios, envió el proyecto a un posible socio: DBS Group Holdings Ltd., el mayor banco del sudeste de Asia. El correo electrónico con su propuesta omitía su condición de estudiante y fue enviado en octubre, sin contacto previo, al máximo responsable ejecutivo de la entidad, Piyush Gupta.
En la sede de DBS en Singapur, el jefe de la entidad recibió el mensaje. Gupta venía buscando formas de aprovechar Internet para mejorar los servicios bancarios, y pensó que la empresa de Teo, Funding Societies, podría funcionar. Tres horas más tarde, el ejecutivo envió su respuesta: estoy interesado.
Hoy a Teo, de 29 años, y a su compañero de estudios y también fundador de la startup, Reynold Wijaya, de 27, les faltan solo siete semanas para graduarse de Harvard, en Boston. Tienen acuerdos firmados o en trámite con DBS y otros bancos del sudeste asiático para que colaboren con su startup, que conecta a los inversores con los prestatarios de pequeñas y medianas empresas.
Su éxito como emprendedores, cuando aún cursaban estudios en la principal licenciatura en Negocios de Estados Unidos, muestra cuán ansiosos están los bancos del Asia de unirse con firmas de tecnología financiera, en vez de verse afectados por ellas. En un sondeo global entre ejecutivos de servicios financieros realizado por PricewaterhouseCoopers, 95 por ciento de los banqueros dijeron que parte de sus negocios podría perderse a manos de las compañías “fintech” (firmas que aprovechan las tecnologías más modernas para crear productos financieros innovadores).
“Claramente, la alteración del sector financiero ya ha comenzado”, dijo la consultora neoyorquina el mes pasado en un informe. “Dada la velocidad de los desarrollos tecnológicos, los involucrados no se pueden permitir pasar por alto la fintech”. Formar sociedades con los innovadores es la principal respuesta de los bancos, añadió la consultora.
Atraer capital
Viajando por la región durante las vacaciones, los estudiantes reunieron US$1,2 millones de capitalistas de riesgo en Singapur y Yakarta para financiar su proyecto, que también les aportará créditos académicos. Obtuvieron otros US$400.000 de otras fuentes.
Freenyan Liwang, director sénior de PT Bank Sinarmas, la entidad crediticia con sede en Yakarta controlada por el multimillonario Eka Tjipta Widjaja, también oyó hablar de la startup y buscó él mismo a los emprendedores. En febrero, el banco se convirtió en agente depositario de la firma y está sopesando lazos más estrechos.
“Hemos ingresado en la era digital y todos estos jóvenes pueden hacer que suceda realmente”, dijo Liwang. “Yo tengo 50 y pico –debo aprender de ellos”.
La startup, que hoy tiene 39 empleados, ha gestionado préstamos por 5,5 millones de dólares de Singapur (US$4,1 millones), dijo Teo. Funding Societies cobra una comisión inicial de 3 a 4 por ciento a quienes solicitan préstamos y retiene 1 por ciento de los pagos que luego se hacen a los inversores. Los estudiantes no se han asignado un salario hasta ahora. Antes de su graduación, el mes próximo, podría concretarse una sociedad con DBS.
El año pasado, Malayan Banking Bhd, con sede en Kuala Lumpur, nombró a Funding Societies finalista en una competencia de fintech.
Teo y Wijaya son beneficiarios del reciente énfasis que ha puesto la Escuela de Negocios de Harvard en la iniciativa empresarial. Desde 2011, los alumnos deben tomar un curso de un año llamado Field, acrónimo de Field Immersion Experiences for Leadership Development (Experiencias de Inmersión en Campo para el Desarrollo del Liderazgo). Los cursantes deben crear un negocio alrededor de un nuevo producto o servicio, que esté dirigido a un socio internacional. Funding Societies es un proyecto independiente bajo la supervisión de la facultad.