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La imprevisión que le salió cara a Barclays

Durante aproximadamente 10 meses, Antony Jenkins, el director ejecutivo de Barclays, escasamente daba un paso en falso. Pocas semanas después de su nombramiento, el verano pasado, había comenzado a limpiar la desdibujada imagen del banco al cerrar su controversial unidad de estructuración tributaria.

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Al poco tiempo reveló una visión para el banco que, al prometer un comportamiento más ético y una política de dividendos más generosa, logró dar con lo que querían escuchar políticos, supervisores y accionistas. El día en que su iniciativa, el “Proyecto Transformación”, fue anunciada, las acciones de Barclays aumentaron casi 10%.

Pero desde entonces el precio ha caído por más de esa cantidad, sufriendo una reducción particularmente aguda durante los últimos días a medida que aumentaba la especulación sobre la necesidad del banco de reunir miles de millones de libras esterlinas en capital fresco.

Los inversionistas dicen que aún no han perdido la fe en Jenkins. Pero los eventos de las últimas semanas insinúan que se ha apagado el halo que rodeaba a “San Antonio”, apodo que recibió por pensar que podía generar un quiebre absoluto con el escandaloso pasado de Barclays. “Se acabó el brillo que surgió hace cinco meses”, dijo un analistas.

Los problemas para Jenkins comenzaron el mes pasado, cuando su estrategia se vio descarrilada por una exigencia inesperada de un supervisor británico que obligaba a cumplir con una nueva proporción de capital de apalancamiento en una fecha más temprana de lo esperado.

En el anuncio de resultados de fin de año para Barclays, hecho en febrero, su director ejecutivo había estado confiado en que el banco podría cumplir los requisitos de capital para 2015 sin reunir fondos frescos. Pero todo esto cambió cuando la Autoridad de Supervisión Prudencial adelantó la fecha límite, dándole menos de un año a Barclays para cumplir con la nueva medida.

Mientras que los inversionistas y los analistas reconocen que el banco ha sido víctima de un supervisor quijotesco, algunos sostienen que Jenkins debió haber anticipado la necesidad de reunir más capital, dada la reputación de agresivo apalancamiento que tenía Barclays bajo sus predecesores. “Antony se equivocó al no atajar a tiempo este problema”, aseguró uno de los diez accionistas más importantes.

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