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En 2013 el país vibró con el segundo lugar de Rigoberto Urán en el Giro de Italia. Por primera vez un pedalista colombiano se subía en el podio de esta competencia. En ese año el paisa logró una victoria en la décima fracción y junto a Carlos Betancur fue uno de los protagonistas de la carrera, dejando en alto el nombre del ciclismo colombiano. De alguna manera se podría decir que ahí se comenzó a creer que la etapa dorada de este deporte en Colombia podría repetirse, porque luego llegó lo de Nairo en el Tour. Un año más tarde, esta vez como cabeza del equipo Omega, Urán se volvió a encaramar en el segundo peldaño del podio. Con la berraquera típica del paisa, incluso llegó a vestirse de rosado, siendo el primer criollo en hacerlo, al imponerse en la contrarreloj individual.
Tras tres etapas vestido con la maglia rosa, le heredó el liderato a Nairo, quien no lo soltó nunca. Sin embargo, el segundo lugar es un premio para Rigo, quien reconoció que “ha sido un gran Giro para mí y para mi equipo, hemos hecho todo perfecto y eso nos deja tranquilos. No cometimos errores y por eso se logró terminar nuevamente en el podio”, aseguró el antioqueño de 27 años, que ha tenido una buena temporada como líder del Omega, al que llegó tras unos años en el Sky, equipo en el que era gregario.
Su prototipo lo convierte en un ciclista regular, capaz de destacarse en cualquier tipo de carreras, por eso desde 2006, cuando llegó a competir en Europa, ha sido mencionado como uno de los candidatos para destacarse en el World Tour. El futuro es ahora y por eso Urán es protagonista en cuanta competencia participa. Ayer en Trieste, donde terminó el Giro, fue uno de los más felices. “Cada año uno quiere más”, aseguró Rigo, quien también logró una hazaña inédita para Colombia: repetir podio.
Aún tiene muchos kilómetros más por pedalear y seguramente estos serán por los senderos de la gloria, como lo ha hecho en los últimos años.