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Perdón a medias

Las víctimas exigían que el primer mandatario hiciera el acto de retractación porque desde ese cargo se habían hecho los señalamientos. El gobierno, sin embargo, llevó a cabo el evento y pidió excusas a través del ministro del Interior.

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Sin las víctimas de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, se realizó el acto de retractación y perdón que había ordenado la Corte Suprema en julio de 2012 por los señalamientos que hizo el expresidente Álvaro Uribe Vélez, en mayo de 2004 y marzo de 2005, en contra de esta población.

Según miembros de la comunidad que llegaron hasta Bogotá, su inasistencia al evento se debió a que desde el año en que se hicieron las falsas acusaciones, se exigió que el perdón lo debía pedir la persona que ocupara el cargo de primer mandatario sin importar quien fuera, porque «no había proporcionalidad que un funcionario de un rango más bajo presentara la retractación».

A pesar del esfuerzo que realizaron para coordinar la llegada de más de una decena de personas de San José de Apartadó, el presidente Juan Manuel Santos no asistió al evento. «Desde 2005 la comunidad puso cuatro condiciones y una de esas era que el presidente fuera quien hiciera el acto de retractación, para que exista una verdadera voluntad por parte del Estado», aseguró Arley Tuberquia, uno de los líderes de la comunidad de Paz.

Las acusaciones del expresidente Uribe fueron realizadas en un acto público en 2005 y en estas manifestó que Comunidades de Paz, como la de San José de Apartadó, estaban infiltradas por grupos guerrilleros y colaboraban con estos. En su cuenta de twitter, a pesar de los mandamientos de la Corte Constitucional y la retractación, Uribe Vélez escribió: «Me ratifico en la utilización que han hecho terrorista Farc y extranjeros de algunas personas en comunidades de paz».

«Rectificar y corregir afirmaciones y señalamientos generalizados que realizara su predecesor (Uribe Vélez), que atentaron contra el buen nombre y la honra de cientos de personas que integran esta valiente iniciativa por la paz y que los pudo relacionar en algún momento con conductas ilegales y con grupos armados ilegales. Es por eso que no debería ser entendido este acto como una retractación a título personal a nombre de Juan Manuel Santos quien no fue el agresor, pero sí lo fue el Estado», fueron las palabras del ministro del Interior, Fernando Carrillo, encargado de adelantar el acto de perdón.

El significado del evento para los miembros de la Comunidad era de vital importancia porque se reconocería que las declaraciones de Uribe y compañía, «antes de contribuir a una solución, ahondan el dolor de una comunidad que ha sufrido persecución de sus líderes y el sacrificio de muchos de sus miembros. A pesar de su resistencia a estar inmersa en la violencia fratricida que ha producido el conflicto en Colombia», como lo expresó Carillo.

Uno de los peores recuerdos que rondan en la mente de los pobladores de San José de Apartadó, y que fue el principio para que Uribe dijera sus palabras, fue la masacre del 9 de febrero de 2005 en la que murieron 4 adultos y 4 niños –de 17, 10, 5 años y un bebé de 18 meses–. Paramilitares que participaron en la masacre relataron que degollaron a los niños porque, supuestamente, cuando crecieran iban a ser guerrilleros. Además, asegura el abogado de las víctimas, Jorge Molano, hubo participación del Ejército y en este momento el proceso contra los militares implicados está en etapa de casación en la Corte Suprema de Justicia.

El aberrante caso, acompañado de los señalamientos de funcionarios del pasado Gobierno, generó repudio en la sociedad que rompió relaciones con el Estado. Para Tuberquia lo que sucedió en la mañana de este martes no son extrañas para ellos porque «desde 2005 pensamos que en Colombia no iba a existir un presidente que se retracte, así fueran acusaciones de otro primer mandatario. Pero con el auto de la Corte vimos una luz, y ya cuando hablamos con el Ministerio de Interior se pactó que iba a ser Santos quien hiciera la retractación. La comunidad siempre se negó a que fuera otra persona porque nos habían ofrecido ir hasta San José de Apartadó pero sin el presidente y dijimos que no».
 

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