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El caso de corrupción más grande en la historia del fútbol mundial, que se destapó el pasado mes de mayo y que involucró a nueve funcionarios de la FIFA, vivió ayer un nuevo episodio en su investigación, cuando la justicia suiza autorizó la extradición a Estados Unidos de Rafael Esquivel, expresidente de la Federación Venezolana de Fútbol.
Según anunció la Oficina Federal de la Justicia de Berna en un comunicado oficial, el exdirigente venezolano, que fue inhabilitado de su cargo desde su detención y encarcelamiento el pasado 27 de mayo en Zúrich, es acusado por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York de haber “aceptado sobornos por valor de varios millones en el marco de la atribución de los derechos de marketing para las Copas América 2007, 2015, 2016, 2019 y 2023”.
Asimismo, el texto agrega que existen todas las condiciones para la extradición en el caso de Esquivel, pues éste habría atentado contra la libre competencia e inducido una distorsión del mercado de los derechos mediáticos para la Copa América, provocando un perjuicio a otras empresas de marketing.
Esquivel, quien tiene 30 días a partir de ayer para apelar la decisión de extradición del Tribunal Penal Federal, por los delitos de competencia desleal, nació en Tenerife, España, hace 69 años y llegó a Venezuela con apenas cuatro años. A principios de la década de 1970 se involucró en el fútbol venezolano como dirigente y alcanzó la presidencia de la Federación Venezolana de Fútbol desde 1988.
Vale la pena recordar que la justicia suiza ya había dado el visto bueno a la extradición a Estados Unidos de Eugenio Figueredo, exvicepresidente de la FIFA, hace pocos días pese a la oposición del dirigente uruguayo, también detenido en mayo. Jeffrey Webb, otro de los arrestados en las horas previas al congreso de la FIFA, donde fue reelegido Joseph Blatter para un quinto mandato, ya fue extraditado en julio, bajo su consentimiento.
Los detenidos que permanecen en Suiza, además de Esquivel y Figueredo, son el costarricense Eduardo Li, exmiembro del comité ejecutivo de la FIFA y la Concacaf; Julio Rocha, de Nicaragua, responsable de desarrollo de la FIFA; Costas Takkas, de Islas Caimán, colaborador del presidente de la Concacaf, y el brasileño José María Marín, miembro del Comité de Organización de la FIFA para el fútbol olímpico y expresidente de la Confederación Brasileña (CBF). Por su parte, el paraguayo Nicolás Leoz, expresidente de la Conmebol, de 86 años, fue puesto en detención domiciliaria en su país.
Otras siete personas fueron imputadas en la misma operación, pero no fueron detenidas aquel 27 de mayo al no encontrarse en Suiza. La justicia argentina ordenó la búsqueda de los tres empresarios argentinos imputados. Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo, se entregaron el pasado mes en su país y Alejandro Burzaco se entregó por su parte en Bolzano, Italia.
A la autorización de las extradiciones de Esquivel y Figueredo se suma la reciente caída de Jérôme Valcke, número 2 de la FIFA, al haber sido acusado de varias irregularidades, la última por haber promovido la reventa de entradas de lujo para el pasado Mundial de Brasil 2014.