Publicidad

Revaluando la institucionalidad agropecuaria

El Ministro de Agricultura anunció recientemente un revolcón estructural en el sector con el fin de que sus instituciones adscritas “echen raíces” y se conviertan en las grandes dinamizadoras del campo colombiano.

28 de febrero de 2014 – 10:38 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El nuevo plan del Ministerio habla de desarrollo productivo, competitivo y sostenible con innovación y agregación de valor, en pensar más en la demanda que en la oferta y de triplicar las exportaciones del sector. En diez años, el Ministerio busca aumentar la productividad y la competitividad del campo promoviendo la biotecnología y la gestión del conocimiento, reduciendo la brecha urbano-rural y duplicando el área cultivada. Además, el Ministerio ha fijado ocho grandes apuestas, dentro de las que se destaca llegar a los consensos que se deriven del Pacto Nacional Agropecuario.

Se trata, sin duda, de un catálogo de buenas intenciones y propósitos que a muchos les parecerán derroteros obvios para un Ministerio que a lo largo de este gobierno se ha caracterizado por sus limitaciones institucionales y su lentitud a la hora de implementar programas y ejecutarlos. Bienvenidas sean las reflexiones que estas iniciativas generan. Sin embargo, no es de extrañar el escepticismo de los conocedores en cuanto a la implementación de las mismas, dada la limitada capacidad de ejecución del Ministerio.

Este proceso de evaluación de las instituciones agrícolas se complementa con ejercicios paralelos que ha anunciado el Gobierno y que, a primera vista al menos, lucen inconexos. Recientemente se anunció la Misión Rural, liderada por el exministro José Antonio Ocampo, y hace ya varios meses está trabajando una Misión de Competitividad de la industria cafetera. Tal parece que las dificultades en materia de clima y tasa de cambio que vivió la agricultura a partir de la ola invernal han creado una urgencia por “refundar” las instituciones del sector con diferentes análisis y valoraciones.

Bienvenidas las evaluaciones sobre un sector que es crucial para el desarrollo y la paz en Colombia. Bienvenidas también las reflexiones sobre competitividad y desarrollo rural, sobre equidad. Con todo, ese espíritu de refundación que tanto atrae a los colombianos frente a las crisis en diferentes ámbitos puede llevar a ignorar lo que Colombia ha construido tanto en las instituciones públicas como privadas de la agricultura. Debemos esperar que todo este conjunto de esfuerzos se alejen de consideraciones políticas y electorales. Más cuando ha surgido un inusitado número de candidatos a corporaciones públicas de los paros agrarios, utilizando las afugias de los productores como plataforma electoral.

Analizar las opciones de política sin pasiones y con una perspectiva de tiempo más amplia es importante para evitar conclusiones y acciones apresuradas. La evolución reciente del sector floricultor o del cafetero permite entender que buena parte de las dificultades que enfrentaron se originaron en causas no controlables y ajenas a la institucionalidad de esos sectores. Con la tasa de cambio y el precio actuales, el sector cafetero colombiano se ve mucho mejor posicionado que el de sus principales competidores, quienes enfrentan retos asociados con el cambio climático que Colombia, precisamente gracias a su institucionalidad, ha podido superar. De manera que las instituciones que hace tan solo un año lucían como las culpables de las dificultades del sector según algunos, hoy lucen como modelo a seguir por otros países productores. Razón de más para ser ponderados y cuidadosos a la hora de hacer los análisis en esos grupos de estudio, antes de refundar por refundar.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido