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Si el Distrito decidiera reconstruir las losas de Transmilenio de las troncales de la calle 80, Avenida Caracas y Autopista Norte necesitaría $300 mil millones para lograrlo. Sólo así la infraestructura estaría a la altura del Sistema Integrado de Transporte (SITP).
Esa misión, por ahora, no será posible si se tiene en cuenta que la directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), María Fernanda Rojas, reconoce que el Distrito no cuenta con estos recursos y sólo un plan de endeudamiento para proyectos de infraestructura como este permitiría reunir el dinero.
Panorama gris que afecta una eficaz movilidad de este medio de transporte masivo, cuyas deficiencias deben soportar los pasajeros. Para Libardo Celis, director técnico estratégico del IDU, es urgente la reconstrucción total de las troncales y no seguir arreglando losa por losa.
Esta grave situación, que vive la ciudad hace 10 años, cuando se empezaron a fisurar los primeros bloques, salió una vez más a flote debido al hallazgo esta semana de 192 losas dañadas en la calle 26, en un trayecto que —paradójicamente— ni siquiera ha sido estrenado por los articulados.
Las reacciones no se hicieron esperar: Rojas aseguró ayer que se le exigió al contratista (Conalvías) asumir los costos de la reconstrucción de las losas. Además, insistió en que el Distrito no recibirá las obras de la Fase III de Transmilenio que estén en mal estado.
Por su parte, el contralor distrital, Diego Ardila, abrirá una investigación para determinar las causas de los daños y si representan un detrimento patrimonial para la ciudad. Sin embargo, teniendo en cuenta los antecedentes de los daños en la Caracas y la Autonorte, el futuro inmediato de la 26 no parece muy alentador. Aunque hasta la fecha la ciudad ha pagado $59 mil millones en arreglos (ver gráfico), las losas siguen deteriorándose sin que nadie se haga responsable por los daños y sin que los entes de control impongan sanciones.
En la Contraloría General quedaron archivados 17 procesos, en los que se habían hecho hallazgos fiscales por $79.400 millones, como lo advierte la Red de Veedurías de Bogotá. Sumado a esto, ayer el propio alcalde Gustavo Petro pidió celeridad a la justicia para resolver los procesos que están a punto de prescribir y que le permitirían a la ciudad recuperar los $300 mil millones que vale cambiar todas las losas. Aunque según el IDU la reconstrucción costaría cerca de $192 mil millones, si el arreglo se hace con concreto, la cifra ascendería a los $300 mil millones, calcula el alcalde.
La Red de Veedurías ha dicho que es necesario revisar el tema de las obligaciones de los concesionarios, ya que pese a que el 85% de las ganancias por el servicio de Transmilenio se quedan en manos de los agentes privados, al asumir los gastos por daños es la ciudad la que contrae el costo.
Al respecto, Rojas aseguró que los contratistas encargados de las nuevas troncales responderán por los primeros cinco años de mantenimiento de las mismas.
Según la funcionaria, hoy se conocerán los factores que influyeron en los daños de la 26. En cuanto a las troncales de la Caracas y Autonorte, la ciudad seguirá pagando a término indefinido hasta que se haga una completa renovación de las losas.