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Una visita, un apoyo, un mensaje

La Unión Europea reiteró una vez más su apoyo incondicional a la paz de Colombia y su disponibilidad económica para respaldar el postconflicto, durante la importante visita que hizo a Colombia este miércoles el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Pero más allá de un cheque en blanco, Barroso insistió en que la mejor apuesta en Colombia es la paz.

13 de diciembre de 2013 – 03:53 p. m.

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Lo dice con conocimiento de causa, no sólo por haber trabajado en la reconciliación en Angola o por el Premio Nobel de Paz de la UE en el 2012, sino por sus raíces europeas, el pasado de un continente que vivió dos guerras en el Siglo XX y hoy, a pesar de la crisis económica, cosecha los frutos de la paz para invertir más en educación, en instituciones estables y en infraestructura.

“La experiencia de Europa demuestra que la paz vale la pena, y que valen la pena las concesiones, aunque sean costosas, para llegar a la paz”, dijo. La frase no es vana; es una invitación a pensar en lo que estamos dispuestos los colombianos a ceder para llegar al final del difícil camino de la reconciliación y la sostenibilidad de la paz. Entre las concesiones está el pluralismo político y la inclusión política.

Más allá de la polarización que el escenario Petro-Ordóñez ha puesto de presente y reavivado, la señal política que estamos dando a la Comunidad Internacional y a las negociaciones de La Habana es contraria a esa necesidad de ceder. ¿Con qué cara podemos ofrecer concesiones políticas cuando pasamos por el exterminio físico de los militantes de la UP en los años 80 y ahora acudimos a la muerte política de exguerrilleros porque a unos no les gusta su manera de pensar? ¿Cuánto estamos dispuestos a conceder a quienes piensan diferente? ¿Y la tolerancia en dónde la dejamos?

El presidente Barroso vino al país también con el trasfondo de la muerte de Mandela y transmitió no solamente su emoción de haber asistido a la ceremonia de “Madiba”, sino en especial la vigencia del legado de paz, de verdad, perdón y reconciliación del líder sudafricano. Recordó la lucha de Mandela por entender al discriminador y buscar el camino de las concesiones y perdón sin olvido. Así también, en Colombia, las Farc tienen que mostrar que quieren la paz, asumir su responsabilidad y entender el clamor de un pueblo “para estar a la altura del momento histórico en el que se encuentra ahora Colombia”. Al final son dos partes que desean un mejor escenario para todos.

Esta apuesta la hicieron Alemania y Francia después de la segunda guerra mundial. Como lo recordó el presidente Barroso, de enemigos y muertos de lado y lado, de familiares con heridas profundas y un pasado con un peso doloroso en la memoria, hoy Francia y Alemania son amigos, trabajan juntos y dieron vida, gracias a las concesiones, a una Unión Europea que hoy tiene 28 países con culturas y mentalidades diferentes, pero unidos por objetivos comunes y por el bienestar del otro. Seres humanos que ni siquiera hablan una misma lengua, pero que se entienden y respetan las diferencias del otro. Un gran mensaje para quienes aquí se empeñan en aferrarse a los odios que impiden la acción edificante.

No en vano el Comité del Premio Nobel reconoció que la UE y sus precursores han contribuido a la promoción de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa por más de 60 años; una responsabilidad que ahora amplía a Colombia, al ofrecer su apoyo incondicional y con recursos cuando se den los acuerdos. La paz tiene que conseguirse; el mundo también está pendiente de que seamos capaces.

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