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‘Petro no quiere oposición dentro de su gobierno’

Paul Bromberg, secretario de Gobierno de Antanas Mockus y aliado político de Progresistas en los comicios pasados, rompe con el alcalde Gustavo Petro.

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El antiguo secretario de Gobierno de Antanas Mockus y aliado político de Progresistas en las pasadas elecciones asegura que es difícil dialogar con el Alcalde, critica varias de sus propuestas y asegura que no lo dejó ser veedor por temor a sus posiciones.

Es el primer colaborador del alcalde Gustavo Petro en criticar radicalmente a la Administración Distrital. Llevaba varios meses guardando un silencio políticamente correcto, pero ahora, el exalcalde (d) de Bogotá, Paul Bromberg, no está dispuesto a continuar callado.

¿El detonante? El anuncio del alcalde Mayor de que su candidata a veedora de Bogotá es Adriana Córdoba, experta y consultora en políticas de educación y reconocida en el país por ser esposa y mano derecha del también exalcalde Antanas Mockus, y no él.

Como Córdoba, Bromberg fue durante años un cercano y veterano militante de Visionarios, el movimiento político fundado por Mockus que, hace dos años, firmó el pacto con otras fuerzas políticas para conformar el Partido Verde.

Sin embargo, el año pasado, Bromberg –quien fue alcalde de Bogotá en 1997, cuando Mockus se lanzó a su primera y fallida aventura presidencial- decidió dejar a su antiguo aliado y darle su entero respaldo al entonces candidato Gustavo Petro.

“Yo quería evitar al máximo que esto quedara en manos de la tradición uribista, que respaldaba la candidatura de Enrique Peñalosa. Además, compartía algunos valores con Gustavo Petro, como su visión del uso del suelo”, asegura Bromberg.

Desde el comienzo, dice el exalcalde y exsecretario de Gobierno, “acordamos con Petro que yo estaría a cargo de la Veeduría». Inicialmente, Bromberg y el futuro mandatario pactaron que, una vez conquistada la Alcaldía, el primero le presentaría al segundo una serie de candidatos a veedor “con talante progresista”. Sin embargo, una vez ganada la Alcaldía y cuando comenzó el empalme, Bromberg cambió de parecer: sería él el veedor del Distrito. “Lo hice porque me di cuenta que el diálogo con Petro no era fluido. Teníamos discusiones muy duras, porque con él es muy difícil llegar a conclusiones”.

¿En qué chocaban Bromberg y Petro?

En un sinnúmero de temas, asegura. Por ejemplo, Bromberg, como miembro del equipo de empalme en el sector de movilidad, insistía vehementemente en que los contratos pactados en el marco del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) no debían ser revisados, dado los costos y esfuerzos que habían implicado durante las negociaciones. Petro, en cambio, asumió una actitud más dura frente al tema: “Él tiene una obsesión de que todos son mafias, que todo es dolo…”, asegura Bromberg. Y con ese enfoque, al parecer, abordaba el futuro alcalde el asunto del SITP.

Pero la discusión sobre transporte era sólo uno de muchos asuntos en que hubo choques entre el alcalde y exalcalde. Entre otros, Bromberg asegura que fue muy crítico del plan de integración de las empresas de servicios públicos así como de la manera en la que Petro propuso estructurar el plan de desarrollo participativo. “Esa propuesta se salta a las 20 localidades, que son las instancias básicas a través de las cuales se debe desarrollar este proceso. Y lo diseñó así, sólo por el gusto de ser él quien lo dirigiera…”, asegura.

Tampoco le gustó la manera en que el alcalde gestiona sus comunicaciones. “Esa costumbre de gobernar con Twitter”, explica. “Hay funcionarios que reciben twitters y descubren que se han tomado decisiones en su campo de trabajo. Por ejemplo, cuando el alcalde anunció suspender Transmilenio por la Séptima y construir un tranvía, ¿eso lo respaldó la comisión de movilidad? ¿Cuántas veces se ha reunido la comisión sectorial de movilidad?».

En el fondo, a Bromberg y a Petro los distanciaba, asegura el segundo, una manera de concebir el desarrollo político y administrativo de la ciudad. “Si usted compara el programa de gobierno (Bogotá Humana Ya), con el plan de gobierno de Mockus, encontrará una gran diferencia. En el segundo, hacíamos énfasis en lo que la ciudad había logrado construir. Mientras tanto, Petro partía del punto de que todo de acá hacia atrás se había hecho mal y que teníamos la peor ciudad del mundo”.

Pasó diciembre, se posesionó el alcalde, y en una primera reunión que sostuvieron, Bromberg le informó a Petro su intención de ser él el veedor de la ciudad. Un cargo importante –si se quiere- porque cumple funciones de control y al mismo tiempo tiene asiento en el Consejo de Gobierno. Pero ya a esas alturas, asegura Bromberg, las discrepancias públicas y privadas entre el progresista y el antiguo mockusiano habían enturbiado el clima entre los dos.

“Él pudo ver que yo como veedor iba a ser declaraciones públicas y que tenía un conocimiento de la ciudad muy grande. Mi posibilidad de participar en el consejo de gobierno lo incomodaba y me manifestó que le daba pereza tener oposición en el gobierno”.

Pasó enero y la relación entre los dos se fue deteriorando más y más. Hasta que llegó la hora de elegir al viceveedor. Un cargo que, expresa Bromberg, “tiene funciones puramente administrativas”. Para el puesto, según el exalcalde, Petro le propuso nombrar a Augusto Rodríguez, un cercano asesor en sus años de congresista. Bromberg se opuso “pues Rodríguez nunca había ocupado un cargo público y no estaba preparado para eso”.

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Así siguieron las cosas hasta que Bromberg fue llamado al Palacio Liévano. Allí, el Alcalde le comunicó que había decidido proponer a Adriana Córdoba como veedora de la ciudad. “Petro mencionó acuerdos políticos, me dijo que había hablado con los Verdes, incluso con la congresista Ángela María Robledo, y que la situación política de la ciudad lo obligaba a nombrar a Adriana”.

Sin embargo, Bromberg tiene su propia teoría: “A él le preocupaba la visibilidad que yo iba a generar gracias a mis puntos de vista, por haber sido alcalde. Eso le incomodaba”.

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Ahora, distanciado del gobierno en cuya campaña participó, y en la que fue el símbolo “mockusiano” dentro de progresistas, Bromberg asegura que no se quedará callado. Dice que apoyará las buenas propuestas y criticará las malas. Y que lamenta que lo siente por aquellos que votaron por Petro por cuenta de su presencia en la campaña.

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