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Colombia es una de las economías emergentes con mejor perspectiva, sostiene la codirectora del Banco de la República, Carolina Soto, pese a lo que dicen analistas internacionales. Considera que una guerra comercial afectaría a los países emergentes y sostiene que es posible que la tasa de interés termine el año en 4,25%, al tiempo que advierte que el país está en mora de hacer una reforma pensional y que el precio del petróleo ayuda pero no servirá para suavizar la reforma tributaria que prepara el Gobierno.
¿Qué pasa con la línea de crédito flexible con el FMI?
Cuando nos renovaron la línea de crédito flexible en mayo de este año por 11.500 millones de dólares se tuvieron en cuenta, entre otros factores, la solidez de los fundamentales económicos en Colombia. Esa línea de crédito es muy exclusiva, casi no la otorgan, por eso Argentina está en las penurias tratando de obtener un tipo de crédito parecido, pero sin éxito. México, lo tiene y Colombia también; se renueva dependiendo de dos factores, uno, que se siga haciendo la tarea juiciosa en materia económica y dos, que sea un país que no va a tener más acceso a recursos internacionales. El Fondo Monetario viene diciendo que deberíamos buscar otros mecanismos de financiación, que esta línea no es permanente y que el Gobierno debe buscar estrategias para sustituirla.
¿Algunos analistas internacionales dicen que la economía colombiana puede llegar a ser preocupante por lo vulnerable?
Sin duda somos un mercado emergente, pero somos de los más sólidos en materia macroeconómica. Tuvimos ahora estos embates internacionales, crisis en Turquía, en Argentina y Colombia salió sin afectaciones de estas turbulencias. Las primas de riesgo de Colombia se mantuvieron y la tasa de cambio (dólar) con una pequeña depreciación, pero nada preocupante. Entonces lo que uno ve es que Colombia sigue siendo atractiva, sigue inspirando confianza y siguen llegando los capitales. Ante el aumento de las vulnerabilidades externas, nos preocupó en algún momento que hubiera una salida de capitales y no. Creo que Colombia es una de las economías emergentes con mejor perspectiva.
¿Por qué es atractiva para el capital extranjero la economía colombiana?
Porque tiene todavía un potencial de crecimiento y un manejo responsable por parte de sus autoridades económicas. Porque siempre ha honrado su deuda, ha sido muy cumplida y tiene credibilidad. Existen nuevos proyectos en varias industrias donde hay un interés internacional: hidrocarburos, minería, agroindustria, infraestructura, servicios y turismo, por citar algunos.
¿Hay alguna fisura por donde se pueda meter esa turbulencia que afecta a varias economías?
Todos los países, incluso los desarrollados, están expuestos a un cambio drástico de las condiciones internacionales de financiamiento, también le puede pasar a Colombia. Si se acentúan las diferencias comerciales de China y Estados Unidos entonces empieza una guerra comercial que puede afectar a los países emergentes. Siempre estamos dispuestos a los riesgos de financiamiento externo y a las crisis internacionales.
¿Cómo se comporta la inversión extranjera?
La inversión extranjera directa está aumentando, llegando a los 5.800 millones de dólares con corte a agosto y la de portafolio supera los 1.400 millones de dólares. Tuvimos unas salidas en junio y julio, pero en agosto la inversión de portafolio volvió a ser positiva en términos netos.
¿Los ingresos petroleros nos alivian la presión para una reforma tributaria menos fuerte?
Sin duda ayuda. No quita la presión, mitiga en parte porque no es permanente. Ahí toca ser muy cuidadoso con los manejos que se dé a los recursos que ingresan por petróleo, porque, así como el próximo año pueden ser perfectos o este final de año, después puede haber un arreglo de los países productores, entonces aumenta la producción y bajan los precios, es muy volátil. Ante esta volatilidad del petróleo no se pueden hacer cuentas alegres y financiar gastos permanentes. Ayuda mucho para el presupuesto de 2019, para las regalías que tiene un presupuesto creciendo más del 60%, y eso sí ya es así. Las proyecciones del precio del petróleo para el próximo año, según el equipo técnico del Banco están entre 68 y 69 dólares.
¿Cuáles son los nubarrones sobre la economía?
Hemos visto tres sectores que nos preocupan. El fenómeno de El Niño se ha descartado que sea de una gran intensidad como el registrado en 2015. Los embalses siguen al 80%, eso frente a los precios de la energía no tiene por qué alterarse porque vamos a tener agua con qué generar. Los alimentos seguramente se van a ver afectados, ¿qué tanto? va a depender de qué tan prolongado y que tan intenso sea el Niño. Nos puede afectar a finales de 2018 como el primer trimestre de 2019. También estamos viendo un rezago en materia de infraestructura. Estábamos esperando que este sector se volviera a dinamizar y volviera a tomar impulso en este segundo semestre, pero vemos que todavía los cierres financieros de muchos de los proyectos siguen pendientes y no despegan. La minería, sin hidrocarburos, que viene decreciendo a pesar de los anuncios de nuevas inversiones, pero hay preocupaciones en la estabilidad jurídica, las consultas previas y populares, que no han permitido la consolidación del sector.
¿Qué le pasa a la construcción?
De acuerdo con Camacol están a la expectativa de que se continúe con los programas de subsidios de vivienda de interés social y prioritaria por parte del gobierno, ya que el sector depende de esos subsidios para iniciar nuevos proyectos. También pesan los trámites y procesos como los nuevos requerimientos que contempla la ley anti-Space (Ley 1796 de 2016) o las autorizaciones de arqueología preventiva, entre otros.
¿Qué va a pasar con las tasas de interés, terminaremos en 4,25%?
Es posible. Las expectativas, como dice el Gerente, de los analistas y del mercado es que se mantengan las tasas casi hasta final de año y, probablemente se dé un incremento en el siguiente, pero va a depender de qué esté pasando con los indicadores.
El dólar ¿cómo se espera termine el año?
El dólar enfrenta dos fuerzas: por un lado, está el incremento de las tasas de interés internacionales, sobre todo en Estados Unidos que atrae capitales hacia allá, entonces compiten con nosotros y nos van a quitar capitales y eso genera depreciación del peso. Pero de otro lado tenemos el efecto del petróleo que con el incremento del precio empiezan a entrar más dólares a la economía y la presión hacia la tasa de cambio es a la apreciación.
Inflación, ¿qué se espera?
Las expectativas del equipo técnico como las de los analistas es ligeramente al alza, están esperando un incremento a final de año para ubicarla en 3,3%-3,4%.
¿Crecimiento de la economía?
El equipo técnico tiene una proyección de 2,7% para este año, Yo estoy viendo con preocupación llegar a ese 2,7% por los retrasos que se han evidenciado en el sector de infraestructura. Yo considero que podemos llegar a crecer 2,5% este año y 3,5% para el próximo.
¿Cuál es la real situación fiscal del país?
El mensaje que ha dado el ministro de Hacienda es bastante positivo en dos sentidos: uno en que dijo que encontró unas finanzas con retos, pero manejables, el mismo ministro dijo que no se comparaba con la situación de 2002 y que iba a mantener la regla fiscal. Esa es una señal excelente para los inversionistas, eso da credibilidad en Colombia. Una garantía de estabilidad financiera de largo plazo es cumplir con la regla fiscal.
¿Qué espera el Banco de la reforma tributaria del Gobierno?
Tendríamos que conocer un poco más en detalle la propuesta de reforma. Por ahora no podemos pronunciarnos sin conocer el texto, sus propuestas e implicaciones.
¿Con qué tanta urgencia se requiere una reforma pensional?
El país está en mora de hacer una reforma pensional. Es regresivo nuestro sistema pensional actual, hay un arbitraje gigantesco entre los dos regímenes de pensiones, hay un sesgo contra la mujer con los parámetros actuales, entonces una revisión al sistema pensional es urgente. Hemos dejado pasar gobierno tras gobierno, en tomar esta decisión y cuando ya la tomemos puede ser tarde y mucho más costosa.
Pero de otro lado también mira el comportamiento de la actividad económica, del crecimiento, si está rezagado, si todavía estamos lejos de lo que se denomina el PIB potencial, entonces uno tiene un incentivo para que la tasa de interés esté bajita, de modo que los agentes se puedan endeudar, hacer sus créditos, tener nuevos proyectos a unas tasas atractivas. Es ese balance que tenemos que hacer aquí entre nuestra función principal que es la estabilidad de los precios, pero también el crecimiento económico y su dinamismo, y juegan en sentido contrario. Uno tiene que estar haciendo esa ponderación y cuáles son las perspectivas en el corto y mediano plazo, la coyuntura internacional y con eso uno toma la decisión. Si viéramos que estamos muy lejos de nuestro potencial, necesitamos un impulso, entonces bajemos la tasa y volvámosla más expansionista o por el contrario, estamos bien de nivel de crecimiento, se está cerrando la brecha del producto y estamos presionando el incremento de precios, entonces, subamos la tasa. Todo depende de hacer ese análisis y que considera cada miembro de la junta, cuál cree que va a ser el escenario más posible.
¿Un escenario posible es que terminemos en 4,25%?
Es posible. Las expectativas, como dice el Gerente, de los analistas y del mercado es que se mantengan las tasas casi hasta final de año y, probablemente se dé un incremento en el siguiente, pero va a depender de qué esté pasando con los indicadores.
¿No se esperan sobresaltos en lo que resta del año?
Si seguimos en línea con las proyecciones que tenemos en este momento no tendríamos por qué hacer un ajuste. Pero como le digo puede que de repente llegó El Niño, más fuerte de lo que pensábamos y empiezan a dispararse los precios, entonces pueda que sea necesario un aumento de la tasa. O puede que se anticipe y acentúe el incremento de tasas en economías avanzadas, presionando un cambio de nuestra postura monetaria.
El dólar ¿cómo se espera termine el año?
El dólar enfrenta dos fuerzas: por un lado, está el incremento de las tasas de interés internacionales, sobre todo en Estados Unidos que atrae capitales hacia allá, entonces compiten con nosotros y nos van a quitar capitales y eso genera depreciación del peso. Pero de otro lado tenemos el efecto del petróleo que con el incremento del precio empiezan a entrar más dólares a la economía y la presión hacia la tasa de cambio es, al contrario, es a la apreciación. Hasta ahora lo que hemos visto es que se ha mantenido la tasa de cambio estable con una ligera depreciación.
¿Qué le preocupa al banco revaluación o devaluación?
En este momento estamos con una tasa de cambio bastante estable. Va a haber seguramente movimientos como los que hemos visto en los últimos meses, pero no es que sean movimientos preocupantes, no va a haber ni una mega devaluación ni una gran apreciación.
Inflación, ¿qué se espera?
Las expectativas del equipo técnico como la de los analistas es ligeramente al alza, están esperando un incremento a final de año para ubicarla en 3,3%-3,4%.
¿Crecimiento de la economía?
El equipo técnico tiene una proyección de 2,7% para este año, Yo estoy viendo con preocupación llegar a ese 2,7% por los retrasos que se han evidenciado en el sector de infraestructura. Yo considero que podemos llegar a crecer 2,5% este año y 3,5% para el próximo.
¿Cuál es la real situación fiscal del país?
El mensaje que ha dado el ministro de Hacienda es bastante positivo en dos sentidos: uno en que dijo que encontró unas finanzas con retos, pero manejables, el mismo ministro dijo que no se comparaba con la situación de 2002 y que iba a mantener la regla fiscal. Esa es una señal excelente para los inversionistas, eso da credibilidad en Colombia. Una garantía de estabilidad financiera de largo plazo es cumplir con la regla fiscal.
¿Qué espera el Banco de la reforma tributaria del Gobierno?
Tendríamos que conocer un poco más en detalle la propuesta de reforma. Por ahora no podemos pronunciarnos sin conocer el texto, sus propuestas e implicaciones.
¿Con qué tanta urgencia se requiere una reforma pensional?
El país está en mora de hacer una reforma pensional. Es regresivo nuestro sistema pensional actual, hay un arbitraje gigantesco entre los dos regímenes de pensiones, hay un sesgo contra la mujer con los parámetros actuales, entonces una revisión al sistema pensional es urgente. Hemos dejado pasar gobierno tras gobierno, en tomar esta decisión y cuando ya la tomemos puede ser tarde y mucho más costosa.