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Como pocas veces sucede, dos de los principales movimientos que representan la centro-derecha y la centro-izquierda, han coincidido en sus tesis sobre el manejo del país.
Los movimientos Centro Democrático y Progresistas han concordado en la negativa a la posible de Isagén por parte del gobierno del presidente Juan Manuel Santos.
Primero fue el exgobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, quien advirtió los perjuicios que podría traer para el país ese posible negocio.
Según él, vender a Isagén en $4.5 billones “da risa” pues es una cifra irrisoria frente a las ganancias anuales de la compañía.
“El Gobierno Nacional ha avaluado a Isagén en $4.5 billones siendo ésta una cifra que da risa por lo improvisada”, aseguró el precandidato presidencial uribista.
Y continuó: “Cómo se va a vender por ese monto cuando los excedentes que da Isagén representan en cinco años”.
A su turno, el vocero de los Progresistas, el exministro Antonio Navarro Wolff, consideró que todos los colombianos deberían oponerse a la posible venta de esa compañía estatal.
A juicio del constitucionalista, el Gobierno con el negocio de Isagén quiere tapar la existente falta de recaudo de impuestos.
“Me parece que ese negocio es absolutamente inaceptable. Tiene que ver realmente con la falta de caja del Gobierno porque le va mal con el recaudo de impuestos y quiere tapar ese hueco”, explicó.
Según él, la verdadera solución debería ser ponerles más impuestos a quienes pueden pagar, que “son los más ricos”, antes de vender un activo público.
El proceso de venta de Isagén está programado para iniciar el próximo 23 de agosto, según el cronograma dado a conocer por el ministerio de Minas y Energía.