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Hace ya dos años, que los bogotanos debían contar con un sistema integrado de transporte. Un sistema organizado, donde los buses pararan obedientemente en los paraderos, las empresas fueran controladas por una entidad unificada y los pasajeros pudieran subir y bajarse de los buses con un mismo pasaje.
El proceso ha sido difícil para la ciudad, por no decir tortuoso. Ha tenido que superar la resistencia de los tradicionales empresarios del transporte en Bogotá, las demoras en la entrega de la fase III de Transmilenio y un complejo proceso de adjudicación de licitaciones, incluyendo la de aquél que operará el “cerebro” del sistema: el Sistema Integrado de Recaudo, Control e Información y Servicio al Usuario (SIRCI).
Ahora, según Fernando Páez, gerente de Transmilenio y encargado de la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte (SITP), todo está listo para que un sistema caótico que ya llega a los cincuenta años, se transforme.
Ayer, en el lanzamiento de la quinta versión de la Feria de Transporte Masivo, en Corferias, Páez dio a conocer la nueva señalización del SITP, el primer paso para poner en marcha el nuevo sistema. Las señales, que incluyen las 13 zonas en las que se dividirá el sistema y que fueron diseñadas con el acompañamiento de Steer Davis, firma inglesa especialista en movilidad, serán instaladas en la ciudad paulatinamente. Con esto se dará inicio a un proceso que debe proseguir con la puesta en marcha, en marzo, de las primeras dos rutas del SITP: la 26 y la décima, para luego añadir, en mayo, 11 zonas de las 13 que se tienen previstas. Tintal y Suba Oriental cerrían el proceso, tres meses después.
“Pero esto es solo el 50% del éxito del sistema”, asegura Páez. “El otro 50% depende de amplios procesos de comunicación, divulgación y pedagogía que garanticen la apropiación ciudadana del sistema”. Para esto, se tiene pensado un plan de divulgación y comunicación de 14.000 millones de pesos.
También será fundamental la manera en la que la administración entrante, de Gustavo Petro, asuma la implementación del SITP. El alcalde electo ha manifestado públicamente que, aunque la administración no lo reconozca, le preocupa el incremento en la tarifas de transporte de los usuarios. Por eso, ha asegurado que revisará los contratos ya adjudicados a los 13 operadores del nuevo sistema.
Esto podría generar de nuevo resistencias por parte de los transportadores, cuya posición fue durante un buen tiempo una piedra en el zapato para la implementación del SITP.
Por ahora, mientras el alcalde electo avanza en su proceso de empalme y anuncia las decisiones que su administración tomará en la materia, los planes seguirán como han sido trazados y en diciembre el Instituto de Desarrollo Urbano adjudicará la licitación para implementar la primera fase del nuevo sistema. El contrato será de $8.500 millones.