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«Uso la humildad como un escudo»

El colombiano, en su primer Tour de Francia, hizo que los ojos del mundo ciclístico se fijarán en él.

El colombiano, en su primer Tour de Francia, hizo que los ojos del mundo ciclístico se fijarán en él.
El colombiano, en su primer Tour de Francia, hizo que los ojos del mundo ciclístico se fijarán en él.

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Nairo Quintana, como debutante del Tour de Francia, ya se ganó un sitio entre los grandes del ciclismo mundial. Con apenas 23 años, el boyacense llegó tímidamente a la ronda gala, casi que con el único objetivo de trabajar por el líder del Movistar, el español Alejandro Valderde, y tal vez ganarse —por qué no— la camiseta blanca de mejor novato. Pero a medida que fueron pasando las etapas, aquel tímido corredor de aparente contextura frágil se convirtió en todo un león y pasó de ser un gregario a un protagonista de primera fila.

El jueves, en la etapa reina de la ronda gala, la mítica cima del Alpe d’Huez, dijo “¡presente!” y con su cuarto lugar, superando inclusive al líder Chris Froome y a uno de los favoritos, el español Alberto Contador, consolidó su liderato en la clasificación de los jóvenes.  Y puso a los colombianos a soñar, tras aquel tercer puesto en el podio de Fabio Parra en 1988.

Luis Fernando Saldarriaga, su primer entrenador, dice que su humildad es un arma…

Puede ser así… No es que aparente ser humilde, soy como soy, pero uso la humildad como un escudo, una coraza para desde dentro ver cómo es la gente y saber cómo puedo tratar a las diferentes personas.

¿Y cree que la gente sabe lo que usted piensa en realidad? Alberto Contador decía esta semana que se beneficiaría de su trabajo de agitador, sin pensar que usted sólo piensa en ganar…

Yo puedo leer y escuchar y analizo a las personas. Sé que son zorros viejos y que conocen mucho, pero yo también olfateo las cosas. Algunas veces me critican lo que hice, pero yo analizo y saco conclusiones y beneficios de las equivocaciones. En el Ventoux muchos dicen que ataqué desde muy lejos, pero si no ataco desde ese momento, Contador y otros de la general seguimos al paso y más arriba ya no se sueltan tan fácil, porque llegarán con más oxígeno. No gané la etapa, pero saqué tiempo y si ataco de cerca quizás ni habría ganado la etapa tampoco, porque el otro estaba muy fuerte. Saco mis conclusiones y cada vez aprendo más de los errores, de todo lo que se vive.

¿Se siente más a gusto en la piel del líder, más libre, que trabajando para Alejandro Valverde, que parecía que le limitaba?

Sí, lo que pasa es que el cambiar en mitad no me hace sentir como me sentiría si hubiera comenzado así. Pero sabía que el líder era Alejandro, así que estaba tranquilo y él era el de la responsabilidad. Si desde un comienzo hubiera trabajado diferente, ahora estaría más adelante, pero la situación fue diferente y hay que asumirlo. Igual estoy absolutamente satisfecho con lo que he hecho, estar de tercero en la general es todo un honor.

¿Qué perfila para el remate?

Esperaré a ver cómo sigue reaccionado mi cuerpo, pues ya hay bastante cansancio. Han sido etapas muy duras. Los rivales tienen madurez, son zorros viejos que saben. Y pueden estar también cansados, pero no es lo mismo un joven que un maduro.

¿Lo que hizo Chris Froome en el Ventoux, su forma de atacar, le parece sospechoso, como mantienen algunos medios?

Nunca imaginé que no fuera fisiológicamente posible. Atacó muy fuerte y se mantuvo muy fuerte, y me fue imposible seguir su rueda, pero ni imaginé nada sospechoso ni quiero imaginarlo.

Después de Lance Armstrong, el que destaca es sospechoso. Si algún día se exhibe usted como Froome y dudan de usted, ¿cómo lo viviría?

Mi conciencia está tranquila. Me siento bien dentro de mí mismo. Ya públicamente tras mi victoria en el País Vasco una cadena estadounidense lo dijo, que era imposible que yo pudiera ganar esa Vuelta, que yo iba con unas condiciones que no eran naturales… Pero no les puse atención. Sé cómo estoy, cómo voy, sin problemas.

Habrá influido en su forma de ser ciclista su paso por el equipo de Saldarriaga y Vélez, el 4/72, el germen de la nueva Colombia…

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Sí, son un equipo de gente bastante buena que ha luchado muchísimo contra el dopaje. Tiene doble pasaporte biológico dentro de su equipo. Y una filosofía de educación. Los corredores que hemos salido de allí somos en su gran mayoría los que hemos dado los mejores resultados. Saldarriaga nos hablaba de que su camino era el duro, que había otro rápido pero tramposo, que eligiéramos… Estaba todo muy controlado. No presionan, dan confianza para estar tranquilo, te van haciendo tu camino según vas creciendo y subiendo, no hay presión de ganar. Es un equipo muy organizado, se corre en Europa, en Colombia… Es una muy buena formación para dar el salto luego como lo hice yo, que ya vivo a caballo entre Colombia y Europa.

Además, están a la última tecnología en métodos de entrenamiento científico, biomecánica, nutrición…

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Y para no tener problemas con sus corredores les dan sus vitaminas, complejos… Todo oral, nada inyectable. Y yo sigo sin aceptar nada inyectable, hasta ahora, y quiero seguir.

¿El que usted pueda pelear por el podio del Tour es una prueba del cambio del ciclismo?

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Yo no quiero demostrar nada. De por sí mi filosofía es esa y quiero seguir así.

El jueves, cuando ascendió a la tercera posición de la general, tras una excelente etapa en la que terminó cuarto, ¿cuáles fueron sus pensamientos?

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De felicidad por subirme al podio y de responsabilidad por poderlo mantener.

¿Le molesta que cuando se habla de su vida sólo se destaque que usted era pobre en un país pobre y a lo que ha llegado?

Pasa que cuando se dice que era de familia pobre, la gente piensa que era de una familia que no tuvo qué comer o dónde vivir, y eso me choca, y no me gusta hablar de mi vida personal. Nuestro sentido de pobre era que no teníamos para darnos lujos. Que haya ido en bicicleta al colegio no era porque no tuviese para el autobús, porque lo teníamos, o si no tampoco podría haber ido nunca al colegio… Trabajé desde pequeño con mi padre porque el era inválido, y eso nos enseñó a luchar y a tener dinero. Teníamos y tenemos nuestra casa, un par de terrenos con vacas, cerdos, vendíamos frutas y verduras y en realidad ayudábamos a los vecinos que no tenían, dándoles la fruta que se nos estaba pasando… Y no me gusta que por ser colombiano y andino la gente piense que éramos muy pobres… Pero si vas a Colombia te das cuenta de que no tiene mucha diferencia respecto a Europa, que se puede vivir mejor que aquí, sin estrés, más tranquilo. Y el que tiene dinero vive muy bien, y el que no, trabaja como cualquier persona.

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También se habla de su enfermedad infantil, de que enfermó porque uno que había tocado a un muerto tocó a su madre embarazada de usted…

Son enfermedades que no ocurren en todo el mundo, pero que no son mentira. Mi madre y mi padre tuvieron que luchar bastante para poder salvarme, para resucitarme o rerresucitarme, porque decían que había días que estaba hecho totalmente un cadáver y al otro día podía estar bien o podía estar totalmente hinchado…

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¿Se cree un predestinado?

Muchas veces me lo ha dicho la gente, pero no sé. Pienso que si tanto fue lo que sufrí de bebé, digo que Dios me dio una nueva oportunidad para hacer una cosa buena, para destacarme en algo, y aquí estoy.

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