“Dejar las armas y ser empresaria era mi decisión de vida”

Nancy Tinjacá es una desmovilizada que ahora incursiona en el sector de la micreempresa y es invitada como expositora en el noveno congreso de Asomicrofinanzas.

La microempresaria Nancy Tinjacá exhibe orgullosa el fruto de su trabajo, tras varios años perdidos de militar en grupos al margen de la ley. / Cortesía
La microempresaria Nancy Tinjacá exhibe orgullosa el fruto de su trabajo, tras varios años perdidos de militar en grupos al margen de la ley. / Cortesía

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Nacida en Bogotá, pero llanera de crianza y de corazón, Nancy Tinjacá es hoy una mujer emprendedora, feliz, llena de sueños y con inmensas ganas de salir adelante. Es una microempresaria del sector de cuero que empezó haciendo sillas para montar caballos y hoy muestra coloridas colecciones de bolsos que aprendió a elaborar en internet. Un comerciante de Yopal le enseñó a trabajar el cuero. Tuvo que vencer grandes obstáculos por el hecho de ser desmovilizada de las autodefensas del Casanare.

Me encanta el olor a cuero«, dice Nancy. Recuerda que fue Víctor Fonseca, el hombre a quien le la incursión en el mundo de la talabartería: «me permitió ver una opción laboral. El confió en mi y me motivó». Presenté un proyecto productivo al Gobierno que me dio $2 millones. «Lo que más me impulsó fue que llegara a mi vida la Fundación Amanecer”, dice Nancy Tinjacá.

La Fundación Amanecer promueve el desarrollo productivo sostenible de la Orinoquia. Nació en el departamento de Casanare y ha extendido su acción a los departamentos de Meta, Cundinamarca y Boyacá. A Nancy Tinjacá la conocieron como una de las 150 candidatas empresarias que se postularon para el concurso de Mujer Emprendedora.

Fueron tres meses de presentaciones, capacitaciones y muchos nervios. Fui pasando categorías que me permitieron ir recobrando mi confianza. En cada etapa nos enseñaban más y más cosas, desde cómo sacar un precio, hasta cómo llevar una contabilidad», sostiene. MI propuesta quedó entre lao 10 mejores proyectos, obteniendo $6 millones en efectivo. «El concurso fue como si me hubieran puesto un motor”, dice.

Participó de otros programas para desmovilizados y obtuvo dos millones de pesos adicionales. Con microcrédito de la Fundación Amanecer compró materia prima y una máquina plana, la adaptó para cuero y empezó a trabajar como empresaria independiente.

La empresa que la formalizó hace un año y medio la denominó “Natima, trabajos en cuero”, le dio otro giro a la vida de Nancy. Empezó a sacar patrones para bolsos, se apoyó en internet y ya lleva varias colecciones.

Natima se volvió una empresa generadora de empleo para la familia. La mamá y la hermana le colaboran, lo mismo que su papá. “Es mi empresa, la sudé, la soñé, ya empecé a salir al mercado», dice con orgullo. «He tenido dificultades propias de una empresa, me equivoqué recientemente en un negocio; pero no importa, porque es desde abajo desde donde se toma más impulso”, dice.

Hoy Nancy está impulsando su marca, saca colecciones para almacenes y se siente muy feliz de lo que ha logrado. Sabe que eso es solo el principio pues en medio de “la noche oscura” que vivió cuando era paramilitar; con la desmovilización y el apoyo de la entidad microcrediticia vio el “amanecer” para darle una nueva oportunidad a su vida.

“El apoyo recibido por la Fundación Amanecer cambió la vida. No solo me permitieron participar del concurso que gané y me capacitaron, sino que me dieron un crédito por $1.500.000, con lo que me devolvieron la vida comercial, no me prestaron como desmovilizada sino con Nancy Tinjacá, la empresaria; también le hacen seguimiento a mi empresa, me llevan a exponer mi proyecto a ferias y como si fuera poco, me pusieron sin costo, un diseñador, que me ha apoyado para sacar adelante las colecciones que me piden… El microcrédito me ratificó que dejar las armas y ser empresaria, era mi decisión de vida”, señala Nancy Tinjacá.

Su historia antes de ser empresaria

“La vida me llevó a las autodefensas. Estaba aburrida en mi casa donde reinaba la violencia», recuerda Nancy. «Por mi decisión, mi familia se vio afectada, la guerrilla me alejó de mi madre y mi padre fue víctima de un atentado”.

Ingresó a ese grupo irregular en su adolescencia. Estuvo militando en los Llanos; inició una relación sentimental con un compañero de mayor rango y tuvo en la selva a una niña que terminó siendo cuidada por su abuelita. Luego vino el acuerdo de desmovilización en 2005, el grupo se acabó. Y la vida le dio una nueva oportunidad a Nancy Tinjacá para incursionar en otro campo de acción: el de microempresaria donde lucha por seguir haciendo realidad sus sueños.

*En colaboración de Asomicrofinanzas.

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