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La decisión de la Alcaldía de prohibir a las tiendas de barrio, cigarrerías, estancos y supermercados vender licor a los bogotanos después de 11:00 p.m. no fue bien recibida por los comerciantes capitalinos, quienes aseguran que con la restricción no sólo se perjudicará el sector comercial, sino que además se favorecerá el consumo ilegal.
El decreto, anunciado el martes por la alcaldesa Clara López durante un Consejo de Seguridad, como una estrategia para mejorar los índices de seguridad en las horas de la noche, fue cuestionado de inmediato por Fenalco.
La medida prohíbe además la venta de licor en billares, panaderías y galleras, así como su consumo en las bombas de gasolina. Los que violen el decreto tendrán que pagar una multa de $1.071.200.
Pese a que la medida no cobija las ventas de licor a domicilio, ni los sitios de rumba que funcionan hasta las 3:00 a.m., Fenalco cree que la restricción afecta el crecimiento económico y productivo de la ciudad, por lo que pide al Distrito retirar la medida gradualmente. En cambio, propone esperar los resultados de las campañas de consumo responsable adelantadas por los comerciantes.
Pero otra cosa piensa la alcaldesa de Chapinero, Blanca Inés Durán, pionera de la propuesta anunciada por la alcaldesa López, quien insiste en que con la restricción se evitarán muchas de las riñas que aquejan la ciudad.
Más allá de la polémica, lo cierto es que las cifras confirman que un alto índice de riñas en la capital, como la que terminó en tragedia el fin de semana cuando un taxista asesinó a un joven, el licor ha sido el ingrediente principal. Por ahora, desde mañana, empezará a regir la medida.