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Edificios oficiales, embajadas y barrios residenciales; un aeropuerto internacional e incluso un parque temático compondrán la ciudad que el presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, se propone construir en la mitad del desierto, entre El Cairo y el mar Rojo, y que será la próxima capital del país. Esta costaría más de US$50.000 millones y comenzaría a desarrollarse el próximo año. Según el proyecto, presentado con bombos y platillos a las monarquías del golfo, esta urbe será el hogar de siete millones de personas.
El megaproyecto tiene el nombre de “The Capital Cairo” y fue presentado durante la conferencia económica internacional que cerró ayer sus puertas en la ciudad egipcia de Sharm al Sheij. “Recuerdo a los egipcios y al mundo entero que Egipto se está despertando… La gente pensaba que mi país había muerto. Pero no, Egipto es un país que Dios creó para la vida”, dijo el presidente Al Sisi, al presentar el proyecto, que claramente busca rescatar al país de la crisis económica. Sería una inyección de capital si atrae la inversión que busca.
Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Kuwait anunciaron ya una inyección multimillonaria a la economía egipcia: más de US$15.000 millones en ayuda. Esta cifra se debe sumar a los más de 30.000 millones ya aportados en el último año y medio por estas petromonarquías del golfo Pérsico, el principal soporte del nuevo régimen.
Y es que los números son impresionantes: una ciudad con doce veces el área de Manhattan, 700 kilómetros cuadrados de terreno, 10.000 kilómetros de calles y avenidas, 100 barrios, 40.000 plazas hoteleras y 1.900 centros educativos, entre otros. Comparado con lugares emblemáticos en otras partes del mundo, el proyecto incluye un aeropuerto más grande que el londinense de Heathrow, el parque duplicará al neoyorquino Central Park y el parque de atracciones superará seis veces al de Disneylandia, según los datos difundidos por sus promotores. Unos progresos con los que ni de lejos sueña la histórica y caótica megalópolis de El Cairo.
La ciudad estará bien comunicada, con fácil acceso a la carretera que une la capital con la ciudad de Suez y el puerto de Ain Sujna, en el mar Rojo. El objetivo es que la nueva urbe solvente el acuciante problema de superpoblación de El Cairo, que ya tiene cerca de 20 millones de habitantes y no deja de crecer.
El proyecto comenzará a desarrollarse inmediatamente, según las autoridades egipcias, pues ya está elegida la empresa emiratí que se encargará de construir la primera fase en un tiempo aproximado de diez años. “En diez años tendremos ya 26 millones de habitantes más, por lo que el tiempo es decisivo”, dijo el mandatario, quien reveló que obtuvo finalmente el compromiso de terminar esa fase en siete años. El acuerdo para levantar esta nueva capital ya se firmó y se suma a otra megaobra en Egipto: la ampliación del Canal de Suez, también ideada durante el mandato de Al Sisi.
La primera etapa de la nueva capital abarcará 105 kilómetros cuadrados y costará 500.000 millones de dólares, según explicó el ministro egipcio de Vivienda, Mustafa Madbuli, durante la inauguración de la conferencia.