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La noticia ha generado reacciones de júbilo por parte de los hinchas bogotanos, puesto que estos dos equipos tienen una especie de historia compartida que los fanáticos tienden a reivindicar de cuando en cuando. No es para menos. La magia del fútbol, la pasión que despierta, permite hacer este tipo de celebraciones.
En el marco del encuentro deportivo, el presidente de Millonarios, Felipe Gaitán, le reveló a la W Radio que la junta directiva del equipo está pensando en devolver dos estrellas obtenidas a finales de la década del 80, cuando el conocido narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha tenía influencia en los accionistas del equipo. Dos estrellas que, dentro de esta lógica, se devuelven como una forma de saldar cuentas con la historia terrible del narcotráfico y su influencia sobre todos los tejidos de la sociedad.
Para nadie es un secreto cómo el tráfico ilícito de drogas y los dineros mal habidos producto de él coparon casi todos los espacios dentro de la sociedad colombiana.
Todo se transformó a raíz de eso: desde los gobiernos nacionales y locales, hasta las guerrillas o los grupos al margen de la ley; desde la televisión y el cine hasta los estándares para medir la belleza femenina; desde las relaciones de poder entre las personas hasta los espacios de diversión. Todo, en fin, dio un vuelco, muy a pesar de que una parte de la sociedad aún aspirara a la decencia, a la pulcritud, al rechazo de las conductas erradas dentro de los espacios más íntimos de la vida individual.
Uno de ellos —acaso el más lógico— fue el fútbol, que vio cómo dineros oscuros coparon las filas de sus equipos colombianos y transformaron los partidos, sanos y entretenidos, en prácticamente guerras entre carteles. Los nombres resuenan por todas partes, así nadie quiera decir nada: Millonarios, América de Cali, Nacional, Pereira, Magdalena, Santa Fe, Envigado, entre otros, todos presuntamente vinculados con dineros, grandes capos o relaciones dudosas con el mundo del tráfico ilícito de drogas.
Es por eso que recibimos con entusiasmo la noticia que ha dado el cuadro embajador. Abrir el debate es lo más sano. Así más de un hincha se rasgue las vestiduras y diga hasta la saciedad que las estrellas se ganaron en la cancha, con sudor, el ejercicio de memoria, que excede con creces lo que fue un partido de fútbol, es muchísimo más importante para este país, para realizar ejercicios de autocrítica que dejen un precedente. Es un mensaje contra la cultura de la mafia. Es un símbolo grandilocuente de que las cosas que se ganan con esfuerzo valen mucho más que las que son obtenidas con trampa. Es, en fin, una muy buena noticia.
Queda en el tintero lo que significaría este mensaje para el resto de instancias que fueron, también y en mala hora, absorbidas por el poder del narcotráfico. Y es que, de renunciar a esas dos estrellas, Millonarios deja una pregunta abierta: ¿que harán las instituciones, los personajes, las distintas instancias que se vieron beneficiadas por el narcotráfico, a costa de la sociedad decente, para reparar simbólicamente su daño, para ajustar las cargas que el narcotráfico desbalanceó?
Por ahora, que se abra el debate. Que se dé con altura. Y, sobre todo, que deje un precedente éticamente imitable, que genere una sanción social para el momento en que no se haga. Estábamos en mora de hacer esta recapitulación histórica.