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La semana pasada amanecimos con la noticia – nada halagüeña – del cambio de perspectiva a negativa de la economía colombiana por parte de Fitch Ratings.
A esta noticia se le sumó el cambio de perspectiva, también a negativa, para la banca colombiana por parte de Moody´s otra calificadora de riesgo, la que ya en mayo había dicho lo mismo de la economía colombiana. Con ocasión del cambio de perspectiva a negativa tanto de la economía como de la banca colombiana, aunque manteniendo el grado de inversión, queda al descubierto el mal endémico que viene padeciendo el país: la dependencia de los bienes primarios, a los que ahora se le suma la inflación y un desempleo en revisión cercana.
En febrero pasado observamos cómo S&P también bajaba la perspectiva a negativa de la economía Colombia. Era cuestión de tiempo para que otra de las calificadoras hiciera lo propio. Así pues, no sólo Fitch le bajó a negativa la perspectiva económica de Colombia sino que Moody´s también lo ha hecho para la banca colombiana. Al respecto y por más que el Gobierno y Asobancaria provea explicaciones o le salga al paso a esta noticia, lo cierto es que se evidencia que la economía colombiana está atravesando por momentos que generan oportunidades para recomponer el camino si se planea de manera diferente.
En el caso de la banca, la agencia calificadora Moody´s argumenta que si bien la banca ha hecho las reservas de cartera necesarias para reflejar la realidad económica de sus clientes, el capital de la banca aún es débil, principalmente por la dependencia de los instrumentos de capital de baja calidad. Al respecto, lo importante a mencionar es que la “bajada” de expectativa, genera inquietudes a los inversionistas extranjeros. Es por eso que el Gobierno debería estar pensando en políticas de Estado tendientes a fortalecer la economía y con ello que la banca se fortalezca de cara a las calificaciones de riesgo. Con la situación actual económica, con tantas expectativas por el post-conflicto y la ausencia de repunte del precio del petróleo lo que exacerba la inflación por la devaluación del peso frente al dólar – amen de paros camioneros y fenómenos naturales (niño y niña) – el país lo que más necesita en estos momentos es generar confianza a los inversionistas extranjeros.
Con respecto a las tasas de interés, el viernes pasado, vimos como la junta directiva del Banco de la República era consecuente con la política monetaria producto del crecimiento desmedido de la inflación. Aunado a ello, los socios comerciales globales de Colombia esperan crecimientos inferiores a 2015. Por su parte, la FED, sabiamente, mantuvo inalterada su tasa de interés. De igual manera el precio del petróleo no rebota en niveles que jalonen la revaluación del peso frente al dólar.
La consecuencia en el sector privado tanto de la subida de las tasas de interés como la de la disminución de las calificaciones de riesgo, será el aumento de la incertidumbre en el consumo de corto plazo en materia de créditos comerciales. Para los ciudadanos de a pie la recomendación es ser prudentes con el consumo y evitar financiación de corto plazo, así evitarán no solamente el costo alto de su deuda sino que contribuirán con el control inflacionario. En el entretanto el Estado debe iniciar cuanto antes una planeación estratégica en donde cambie la dependencia de los primarios.