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Cáncer o ataque cardiaco

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Pocos días antes de las convenciones republicana y demócrata, el billonario Charles Koch afirmó que tener que votar por Donald Trump o Hillary Clinton sería como escoger entre un cáncer o un ataque cardiaco. Si bien se trata de la opinión de un solo individuo, refleja la antipatía que registran los dos candidatos presidenciales entre el electorado estadounidense. Según la última encuesta de ABC y Washington Post, no solo es más negativa que positiva la opinión promedio que se tiene de Trump y Clinton sino que ambos son detestados por los simpatizantes del partido opuesto. El primero es visto desfavorablemente por 70% de los estadounidenses, 95% de los demócratas, 68% de los independientes y 34% de los mismos republicanos, mientras que la segunda registra 55% de opinión desfavorable general, la cual asciende a 89% entre los republicanos, 63% los independientes y 25% los demócratas.

En el caso de Trump es más fácil explicar la repulsión que genera y su fama como peligroso. El contenido vacío de su discurso y el tono racista, misógino y xenofóbico de éste se suman a una falta completa de experiencia en la política pública. Pese a que Clinton reúne un impresionante récord como abogada progresista, primera dama, senadora y secretaria de Estado, el cual la hace especialmente apta para ocupar la Casa Blanca, no ha podido superar su imagen como deshonesta, prepotente y defensora del establecimiento.

Si bien las convenciones son el espacio para oficializar a los candidatos presidenciales y construir posiciones de unión partidista, ni la republicana en Cleveland, ni la demócrata en Filadelfia han logrado dicho objetivo. A la cita en Ohio faltaron figuras clave, incluyendo los ex presidentes Bush, los dos últimos candidatos, John McCain y Mitt Romney, y cuatro de los precandidatos, incluyendo John Kasich, el gobernador del estado y natural anfitrión. Ted Cruz, aunque asistió, se rehusó a endosar a Trump. A su vez, la discusión se aglutinó en torno al odio hacia Clinton en lugar de una plataforma republicana clara. La reunión de los demócratas no ha salido mucho mejor. Además de la filtración de los email del Comité Nacional que indican que este hizo campaña indebida en contra de Bernie Sanders, el aval del precandidato socialista a Clinton no cura las divisiones ideológicas que han salido a flote al interior del partido. En la medida en que Hillary es identificada como vocera de la continuidad –hecho confirmado por su fórmula Tim Kaine– la falta de entusiasmo entre quienes rechazan el status quo político y económico continuará.

Paradójicamente, esta es una de las razones que explica el empate actual entre Trump y Clinton. Sin importar su ideología, muchos estadounidenses han perdido fe en el sistema. Mientras que la candidata demócrata no convenza a distintas franjas descontentas del electorado (en especial, los y las jóvenes y los votantes independientes) que no representa al establecimiento y es de confiar, la elección histórica de la primera mujer presidente en Estados Unidos seguirá en ascuas.

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