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Cepeda ha sido enfático en advertir que los legisladores gozan de salarios desproporcionados e inequitativos en relación con la realidad de la mayoría de los servidores públicos y empleados del país. El Espectador consultó al congresista del Polo Democrático para que explique en detalle su idea.
¿Cuánto recibe un parlamentario mensualmente, sumando salario, dinero para su unidad de trabajo legislativo y auxilios parlamentarios?
El salario básico es de $5’622.708, a eso se le suman $9’995.916 de gastos de representación, $1’561.844 de prima salud y $6’073.910 de un bono por localización y vivienda. Es decir, el salario total, sin deducciones es de $23’254.381 y con las deducciones queda en $17’201.570.
¿Por qué propone usted reformar el salario de los legisladores?
Es necesario ajustar la realidad salarial, prestacional y pensional de los congresistas a la que viven la mayoría de los ciudadanos e incluso de otros funcionarios públicos. Es un reclamo que ha hecho la ciudadanía y es un reclamo de elemental justicia, que debe ser oído. Y no solamente debe ser un salario justo, sino bien ganado y bien trabajado.
¿Qué propone reformar?
En este caso esa reforma tendría que ser de iniciativa del Gobierno, porque diversas leyes y la Constitución misma disponen que ningún congresista puede plantear una iniciativa de esa naturaleza. Hay leyes que solamente pueden provenir del Ejecutivo y esta es una de esa materias.
¿En qué sentido va su propuesta?
En mi caso estoy reduciendo mis ingresos en una cuarta parte, donándole $5 millones al Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
¿Y sobre el tema pensional qué nos puede decir?
La Corte ha dicho que hay unos topes y a estos se deben acoger los congresistas. Es un buen momento para hacer reformas en este sentido, porque se avecinan las elecciones al Congreso y es necesario que haya un replanteamiento en esa materia para que el Congreso pueda construir legitimidad ante la ciudadanía.