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Los Alexis

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Se enfrentaron un domingo, y el miércoles los dos Alexis estaban en el asfalto. A Mendoza lo sacaron por la puerta de atrás, en un golpe de opinión premeditado y ejecutado por el máximo accionista. A García porque ya no lo soportaban más los hinchas rojos, que jamás tuvieron empatía por su fútbol y por su estilo de conducción.

Fuad Char hacía rato les venía diciendo a sus amigos que no le gustaba la forma de dirigir el club por parte de Alexis Mendoza. Criticaba vehementemente sus cambios, su lentitud en los movimientos, los desacertados ejercicios tácticos que pretendía con ellos. Era vox populi el malestar del dueño con su técnico. Podía haberlo sacado en junio, pero el llegar por segunda oportunidad consecutiva a la final impidió al ejecutivo tomar la decisión que hacía rato tenía en la cabeza. El florero: unas declaraciones de Fuad, él que nunca concede entrevistas, que se siente alejado del bien y del mal y mira el periodismo como un “enemigo” permanente de él y su familia, tomaron por sorpresa a Mendoza, quien optó por renunciar, tomar sus cosas y entregarle de manera digna, honesta, el club a su dueño. Hizo bien. Demostró personalidad y carácter para no dejarse ningunear y maltratar por el amo. Fuad puede tener mucho dinero, pero Alexis tiene carácter. Fuad puede tener demasiado poder en la Costa, pero Alexis se fue con la imagen colectiva de que había sido matoneado, ninguneado, maltratado, avasallado por el dinero de Fuad y sus correveidiles siempre listos para alabar las decisiones del patrón.

Contratar a Giovanny Hernández, técnico en ejercicio del Real Cartagena, fue otra muestra de arrogancia y prepotencia. Ni una llamada de Fuad a la gente del Cartagena. Simplemente, lo quiero, me lo llevo, tengo la plata para pagarlo y se lo saco cuando me dé la gana. Así trabajan en la Dimayor, dándose puñaladas, maltratándose, falseándose. ¿Y Perdomo y los estatutos y los códigos de ética? Bien, gracias… Alexis García se fue porque el hincha cardenal no entendió nunca como arrancó este torneo tras el fracaso en la Libertadores y las finales con unos planteos tácticos timoratos y mal planificados y peor ejecutados. Alexis cavó su tumba el día que le metió los dedos en los ojos a un recogebolas en Medellín. No había empatía, respeto o credibilidad.

Alexis intentó llegar al hincha besando la camiseta. Así como ahora Gustavo Costas jura y rejura fidelidad al rojo cuando hace dos años abandonó el equipo ante una mejor oferta. Costas llega porque estaba desempleado y viene de perder en México. Eso es todo.

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