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El expediente Steve Jobs

Nuevos documentos desclasificados ahondan en detalles del cofundador de Apple

12 de junio de 2012 – 07:18 a. m.

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Steve Jobs, cofundador de Apple, se definía a sí mismo como una persona emocionalmente estable, aunque sabía de sobra que tenía mal genio. También era consciente de que tenía tendencias depresivas y, aunque no recibió tratamiento médico por esto, sí asistió a una institución llamada “Oregon Feeling Center” para un curso de dos meses en el que se ofrecía asesoría emocional, “cómo entrar en contacto con los sentimientos”, replicaba.

Estas revelaciones hacen parte de un cuestionario que Jobs debió contestarle al FBI como parte de una investigación a la que debió someterse el empresario para adquirir un acceso superior a información estatal. El reporte clasificado fue obtenido en exclusiva por la revista Wired mediante un recurso legal que, en Colombia, equivaldría a una especie de derecho de petición.

Aunque el documento no explica para qué requería Jobs elevar su nivel de acceso a información confidencial, en su biografía, escrita por el periodista Walter Isaacson, se aclara que esto se debió a contratos que Pixar suscribió con agencias de inteligencia de Estados Unidos para permitirle a estas usar el software de la compañía para procesar información proveída por vuelos de reconocimiento y satélite.

La investigación, revela Wired, da cuenta del uso que Jobs hizo de drogas como LSD, marihuana y hachís, sustancias que consumió con diferente intensidad entre 1972 y 1977. Jobs asegura en la declaración que los alucinógenos lo hacían más creativo y lo tornaban más relajado. Haber consumido LSD, dijo Jobs en su momento, “fue una experiencia que me cambió positivamente y me alegra haber pasado por ella”.

El cofundador de Apple también da cuenta de cómo construyó un dispositivo para realizar llamadas de larga distancia sin pagar. Jobs, desde pequeño una persona creativa, asegura que hizo esto sin un interés lucrativo. “Era un reto técnico, el reto no era romper la ley”. En ese momento, el empresario tenía 14 años.

Los documentos también detallan de cómo el no pago de una multa por exceso de velocidad terminó en un arresto. En su momento, la Policía cuestionaba al joven Jobs por sospechar que poseía licor. En el procedimiento, los uniformados se percataron de la infracción de tránsito y procedieron a detenerlo; el valor de la multa era de US$50.

En otro aparte de la declaración Jobs aseguraba que uno de los riesgos contra su seguridad era el posible secuestro de su hija no reconocida con fines extorsivos.

Las revelaciones de este documento se suman a otras ya conocidas en febrero de este año, cuando el FBI decidió desclasificar el expediente que tenía de Jobs. En ese momento se conoció que algunas de las 29 personas entrevistadas por el organismo de seguridad habían asegurado que el cofundador de Apple no era una persona de fiar y “que tuerce los hechos y la verdad para lograr sus metas”.

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