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Discriminación a la vista

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El proyecto de ley presentado esta semana por la senadora Viviane Morales, prohibiendo la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, ciertamente es discriminatorio, además de inconstitucional.

Ya la Corte se ha pronunciado sobre este tema en varias sentencias, ampliando el concepto de familia más allá de la que conforman un hombre y una mujer.

La tesis de la senadora es que los niños dados en adopción deben recibir lo que han perdido, es decir, un padre y una madre. En la teoría suena bien, pero olvida la doctora Morales que en Colombia hay millones de madres solteras, o de hijos que han sido abandonados por su padre. Y esas son familias en donde las madres solas han sacado adelante a sus hijos. Familias que conforman uno de los padres con sus hijos, sus abuelos, sus tíos.

Desconoce también la senadora que la mayoría de niños abusados pertenecen a las familias tradicionales. En donde uno de sus padres los maltrata, abusa de ellos, los abandona. Son precisamente esas familias que tanto defiende la senadora las que dejan a sus niños, para que sean dados en adopción. Entonces, ¿qué sentido tiene que esos menores recuperen lo que han perdido cuando los menores han sido víctimas?

Esta ley, así venga avalada por más de 1’700.000 votos, es inconstitucional por otra razón: todos somos iguales ante la ley. Y todos somos todos, incluyendo a cada uno de los miembros de la comunidad LGBTI. No sólo somos iguales ante la ley, sino ante Dios.

Y hablo de Dios porque estoy seguro de que en el fondo del proyecto de la senadora Morales lo que prima son sus ideas religiosas. Ella, como buena cristiana, considera que el homosexualismo es pecado. Curioso que siendo una mujer supuestamente liberal anteponga sus creencias religiosas. Esto dice la Biblia: “Dios creó al hombre y la mujer, y él estableció que las relaciones sexuales sólo deben tener lugar entre esposo y esposa (Génesis 1:27, 28; Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19). Así pues, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o entre un hombre y una mujer que no sean esposos están prohibidas por Dios (1 Corintios 6:18). Dicha prohibición abarca el sexo oral y anal, así como masturbar a otra persona”.

Estos son los principios que sigue la senadora olvidando que la misma Biblia prohíbe discriminar: “Respeten a todos” (1 Pedro 2:17). Hasta el papa Francisco ha pedido respeto.

Intuyo que este proyecto de ley no tendrá buen futuro. Primero, porque el Congreso no ha querido meterse a través de leyes en los temas de la comunidad LGBTI; segundo, porque la agenda del Congreso tiene otras prioridades ahora, y tercero, porque los liberales y algunos otros parlamentarios no van a acompañar a la senadora en su propósito de quitarle a un grupo de ciudadanos derechos que ya les han sido reconocidos.

Sólo me queda una pregunta: ¿qué hace la senadora Morales en las filas del Partido Liberal, que siempre ha sido el defensor de los derechos de las minorías?

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