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Dos cartas de los lectores.
¿A qué precio la paz?
Todos los colombianos de bien queremos la paz, lo que pasa es que al observar, contemplar y reflexionar sobre la forma como se está negociando la salida de un actor del conflicto, se marca la diferencia entre unos y otros, los que aceptan que a los terroristas se les dé todo lo que pidan y los que exigen que se responsabilicen del desastre al que han sometido al país durante 50 años. No debemos olvidar que las Farc no son la paz absoluta, son un actor del conflicto que sufrió desmedro. Su reinserción no es la paz absoluta; es el alivio de una carga criminal a la que nos sometieron unos terroristas que, por tanto, nunca tuvieron una orientación revolucionaria sino económica, desde luego que es una ganancia para la nación y el país, que es la apuesta de los que soñamos con la paz relativa. El conflicto seguirá con otros actores, no podemos encantarnos de ilusiones. Los delitos de lesa humanidad no pueden quedar en la impunidad, la reparación de las víctimas no puede ser una mera ilusión y la no repetición no pude ser solo retórica. Las Farc deben asumir esta responsabilidad con la altura que merece, no pueden convertir todo en dialéctica envolvente y creer que la nación todo lo debe perdonar y que el Estado todo lo debe reparar. Tienen la obligación de pedir perdón público que es un acto moral y la manera de demostrar algo de arrepentimiento, deben entregar los recursos para reparar a las víctimas y someterse a la justicia, será mucho pedirles lo mínimo. Mientras no se conozcan completamente los textos de lo acordado, es imposible depositar la confianza por el sí del plebiscito, hay que conocer la letra menuda de los acuerdos para tomar la decisión a conciencia, si de verdad vale la pena apoyarlo o mejor no.
Édgar Guillermo Bejarano Chávez. El Triunfo.
Plebiscito y compra de votos
Escuchando ahora a la oposición del Centro Democrático contra los acuerdos de paz, sin proponérselo, uno recuerda que hubo una vez un presidente que para poder ser reelegido pagó los votos de congresistas que no estaban alineados con sus intereses y recuerda uno también que esa reelección fue ilegítima. Se puede hablar ahora de que si en el plebiscito gana el SÍ a la paz, ¿ese resultado será ilegítimo? ¿Se puede hablar de que el voto del pueblo es ilegítimo?
M. Cristina Quiroga. Cali.
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