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Carlos Mario Oquendo es un paisa extrovertido, dicharachero, alegre. Más aún con una medalla olímpica colgada en el cuello. Ayer, en Londres, dejó de ser un actor de reparto para convertirse en protagonista, al ganar el bronce en el bicicrós masculino, todavía abrumado por la victoria previa de su compañera Mariana Pajón.
Aunque tenía afán, porque quería salir de la pista para abrazar a su novia, la nadadora Carolina Colorado, quien lo acompañó en la tribuna, explicó cómo contribuyó a que Colombia viviera una jornada histórica, con dos podios olímpicos.
¿Qué pensó antes de la final?
Me paré en el partidor y dije: “Que sea lo que tenga que ser, voy a darla toda”. Salí a dar lo mejor de mí. Desde el miércoles, en los cuartos de final, sabía que no la tendría fácil, pero también que tenía que montar tranquilo, hacer lo que me gusta.
¿Antes de correr se sentía medallista?
Todo el tiempo visualicé la medalla, me imaginaba cómo era, cuánto pesaba, qué se sentía tocarla. Ahora que la tengo en mis manos no parece real.
¿De verdad venía a subirse al podio?
Pues la gente no confiaba mucho en mí, pero en este deporte muchas cosas pueden pasar, un día estás bien y al otro no. Por fortuna para mí tuve una buena semana y logré los resultados.
¿Aprendió de las caídas en la primera ronda?
Sí, fueron cinco carreras y en dos me caí. Aún así logré meterme entre los 16. Luego tres semifinales muy duras para acceder a la gran final, en la que ya me sentía ganador.
¿Cómo plantearon la carrera con Andrés Jiménez, el otro colombiano finalista?
Cada quien iba por lo suyo, estábamos todavía celebrando la medalla de Mariana y simplemente nos dijimos “tómalo con calma”, que ha sido nuestro lema las últimas semanas.
¿Los presionó el oro en damas minutos antes?
No, al contrario, nos dio más energía para darla toda y hacer historia. Queríamos dejar en alto el nombre de Colombia.
¿Valió la pena tanto sacrificio?
Por supuesto, debo hacerles un reconocimiento a todos mis compañeros, a los técnicos, a Wilson Jaramillo y Germán Medina. Yo no soy fácil y ellos me tuvieron paciencia, así como mi familia, este premio es de ellos también.
¿Cuándo se sintió medallista?
Quería estar en una posición cómoda, para terminar lo mejor posible. Entré atrás en la primera curva, pero salí bien y pasé un par de corredores. En el otro peralte ya vi que iba peleando el tercer lugar y para la recta final necesitaba mantenerme, realmente sólo celebré después de cruzar.
¿Partió mal?
Normal, aunque sinceramente pudo ser mejor.
Pero no importa cómo se sale, sino cómo se llega.
Exacto, hay que tener cabeza fría y tomar buenas decisiones en los momentos claves, no arriesgar más de la cuenta.
¿Comienza aquí su sueño Río de Janeiro 2016?
Claro, uno piensa cada día en cosas mejores y bonito sería llegar a pelear por el oro. Fueron mis primeros Olímpicos y los disfruté mucho. Espero que vengan muchos más. Ojalá.
¿Cuál fue el momento más difícil?
Reponerme de la primera caída, el miércoles, pero eso me dio más fuerza todavía para dar la pelea en semifinales y en la final.
¿Qué habló con Andrés, cuarto en Pekín 2008, luego de terminar la carrera?
No creíamos que habíamos logrado la medalla, estábamos felices porque el BMX colombiano está haciendo historia.
Y esta delegación también. Ocho medallas…
Eso es algo maravilloso. Significa que hay que apoyar los procesos y motivar a los deportistas que tengan el potencial y la mentalidad para ser medallistas olímpicos.