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Límites del banco central

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Los datos del mes de junio hablan de un resultado de inflación que fue bastante peor del que esperaba la mayoría de los analistas. Tener a finales de junio una inflación acumulada de 5,10 % y un dato anualizado de 8,6 % no es para nada positivo. No es sólo que sea el peor resultado en los últimos 15 años, sino que dicho valor puede ser el detonante de que esto siga su marcha al alza sin control.

La inflación ha sido siempre el peor impuesto a las clases menos favorecidas, además de un obstáculo a una planeación ordenada en el sector empresarial. Una inflación desbordada es siempre peor que el propio impacto de los instrumentos que se utilicen para evitarla.

El resultado es aún más grave cuando constatamos que está afectando en mayor proporción a los estratos bajos y medios y a ciudades y regiones que enfrentan avances económicos destacados o dificultades mayores, como la región Caribe y zonas de frontera. Y no podría ser de otra manera cuando los productos alimenticios crecen más del 14 %, con algunos de ellos incluso por encima del 60 %. Estos datos afectan significativamente la canasta familiar y, con el crecimiento del salario mínimo en diciembre del año pasado, ponen de presente una pérdida de poder adquisitivo.

Tan inquietante como lo anterior es el hecho de que aquellos productos que no pueden explicar dichos aumentos por un problema de clima o tasa de cambio al alza, también muestran signos preocupantes, con crecimientos superiores al 5 %, o, peor aún, que bienes regulados tengan crecimientos anuales superiores al 6 %. Lo que esto indica es que las expectativas de inflación siguen siendo demasiado altas, no sólo por razones de oferta sino por razones de demanda.

Viendo lo anterior, no demoraron en aparecer los “sabios”, que de inmediato descargan culpas en la junta directiva del Banco de la República. Cómo explicarles que la tarea del banco tiene límites propios de su capacidad de control. Seamos conscientes de que hay dos determinantes del comportamiento de los precios que escapan en una muy alta o total proporción a la gestión del banco. Me refiero al fenómeno de El Niño y el aumento en la tasa de cambio, con su impacto sobre los costos de producción y los bienes importados.

Cómo explicarles también que normalmente la tarea del banco no necesariamente genera impactos inmediatos sobre los precios. Claramente, el banco tiene responsabilidad por el control de la inflación, pero sus instrumentos de actuación no son de carácter automático. La elevación de la tasa de interés interbancaria suele tener un impacto a más de un año por cuanto el efecto de dicha decisión tiene que multiplicarse por la capilaridad del sistema monetario de una nación, y eso no sucede de forma inmediata a la decisión del banco.

Algunos otros han señalado que la única salida a esta situación es intervenir la tasa de cambio. Se les olvida que la más reciente intervención del banco sobre ella fue completamente inútil. En un mundo globalizado es casi imposible creer que una nación pequeña y abierta pueda tener algún margen de maniobra sobre la tasa de cambio. A menos que se refieran a intervenciones ficticias, como las de Venezuela, sobre la tasa de cambio, que son aún más calamitosas.

Ante el riesgo de una inflación desbordada, no creo que debamos asustarnos con incrementos adicionales en la tasa de interés interbancaria, que reduzcan más rápidamente las expectativas de precios al futuro (me refiero a años 2017 y siguientes) y que, entre otras cosas, permitan no caer en tasas reales negativas, obviamente siendo cuidadoso en sus eventuales impactos sobre el crecimiento de la economía que aún no se han generado. En simultánea, es indispensable una acción más efectiva por parte del Gobierno en el sector agrícola, que favorezca cosechas, enfrente y resuelva el tema de paros y revise estructuralmente el sistema arancelario.

El peor de los mundos en momentos críticos como este, que puede tener impactos económicos de largo aliento en la economía, es quedarse quieto y esperar a que la inflación se coma parte de la riqueza y los mejoramientos sociales que ha tenido el país recientemente.

Jrestrep@gmail.com; Twitter: @jrestrp

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