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En la Copa Mundial que se disputó en Brasil, Luis Suárez vivió los días más complicados de su carrera como futbolista. Por el castigo que le impuso la FIFA tras el incidente que tuvo con Giorgio Chiellini en el partido contra Italia que sirvió para que Uruguay clasificara a octavos de final, el uruguayo llegó a pensar que sus días como profesional se habían terminado.
“Sentí que había arruinado mi carrera”, confesó el delantero uruguayo en una entrevista concedida al programa ‘Hat Trick Barça’ de TV3, en la que también admitió que cuando supo oficialmente que su fichaje por el Barça era una realidad, no pudo reprimir las lágrimas.
“No quería saber nada de nadie y me encerré con mi familia, pero luego reflexioné, pedí perdón y me sentí liberado», admitió Luis Suárez al recordar los días siguientes a su polémico mordisco.
“Temí que el Barcelona se echase atrás porque era consciente que podía suceder” agregó el jugador. No obstante el club azulgrana nunca cesó en su deseo de incorporarle y avanzó en la negociación con el Liverpool que se acabó de concretar a mediados de julio.
“Cuando Pere (Guardiola, su agente) me llamó para decirme que estaba todo hecho, me eché a llorar», confesó Suárez, quien a pesar de la dureza de la sanción se sintió liberado.
Superada aquella etapa, el delantero uruguayo está a punto de volver a competir. Lo hará el próximo sábado en el Santiago Bernabéu, un partido que preparara “ansioso y con ganas”, pero sin obsesionarse.
“Aún no me imagino jugando porque eso te puede jugar malas pasadas”, afirmó, “pero sí me imagino con los compañeros, preparando el partido”. Tampoco se atreve a demostrarle a Luis Enrique su ansiedad. “No es mi forma de ser, pedirle al entrenador que me haga jugar ese partido. No me atrevo a decirle a Luis Enrique que quiero jugar en el Bernabéu”. (Lea también: el Barcelona confirmó que Luis Suárez jugará contra el Real Madrid)