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“El secreto del éxito es persistencia por la meta”: Benjamín Disraeli.
El equipo antioqueño llegó a su tercera final de la Copa Libertadores de América, de la que fue campeón en 1989. En 1995 la perdió frente a Gremio, de Brasil, y ahora llega con la fe intacta para conseguir su segunda estrella frente al Independiente del Valle.
En el fútbol, como en la vida, los objetivos se van logrando paso a paso, con fe, disciplina, credibilidad, trabajo en equipo y una mentalidad fuerte para manejar los momentos de triunfo y los de la derrota.
Varios factores han contribuido hasta el momento para que el equipo verde llegue a la final:
1. El respaldo de la organización Ardila Lülle, que lleva varios años haciendo un gran esfuerzo económico por confirmar un equipo altamente competitivo en todos sus aspectos, buscando lo que está en camino de conseguirse: un título grande como el de la Copa Libertadores.
2. Directivos: Un grupo de profesionales comprometidos con los objetivos propuestos, respaldando las directrices generales y apoyando un plan de trabajo profesional y serio presentado por el nuevo cuerpo técnico, encabezado por el profesor Reinaldo Rueda.
3. Cuerpo técnico: Personas calificadas, conocedoras de su cargo, preparadas y amigas, cada día se consolidan como un equipo ganador. Ya fueron campeones con Nacional y van por el título principal.
4. Nómina: Buen número de ellos vienen jugando juntos varias temporadas. Los que llegaron se han adaptado rápidamente al equipo; se percibe un grupo unido y claro en sus objetivos. Mención especial para Miguel Ángel Borja por poseer rasgos de una persona mentalmente fuerte, inteligente para jugar. Él aceptó el reto de actuar en un equipo grande, confía en sí mismo, sabe quién es y a dónde quiere ir. Tiene paz interior y mentalidad positiva.
Atlético Nacional ha hecho la mitad del camino, está muy cerca de ser nuevamente campeón. Felicitaciones.